Al valor total de cada construcción se le suma un pequeño porcentaje por faltantes de mercaderías, esto es algo que los profesionales conocen, y estiman un valor antes de comenzar la obra, pero una ola de delitos pequeños y grandes hace que sea necesario incluir al presupuesto un monto considerable para contratar seguridad privada, y la inversión total se incrementa en más de un 10%.
Los robos más frecuentes, de acuerdo con el subcomisario Víctor Raúl Velazquez de la división de robos y hurtos son los denominados "hormiga", que muchas veces son cometidos por los mismos empleados de la construcción -"esto ocurre generalmente en las obras grandes", señaló- pero también reciben denuncias sobre "personal que ingresa y comete delitos" de una magnitud mayor.
Los elementos que suelen faltar son sobretodo los de grifería, es decir elementos de mucho valor pero de menor tamaño, aunque un empresario de la Cámara Argentina de la Construcción Delegación Mendoza, señalaron que "ventana que colocas, ventana que te roban".
El empresario destacó que se contrata "serenos, seguridad privada y policías para cada obra que se encara", pero el problema no desaparece.
"Es muy cara la seguridad privada", señaló el hombre y agregó que no soluciona el problema como lo puede hacer la contratación de policía porque a los primeros no les permiten portar armas, cuando los delincuentes si las utilizan al momento de cometer un delito.
Colocás un baño y te lo roban
El empresario señaló que un 10% del costo total de la obra se va en la contratación de seguridad, a lo que hay que sumarle el dinero necesario para reponer lo que "desaparece".
"Ya no sabes si hay desperdicios o si hay robos, porque es mucho lo que se está robando, y la única solución es contratar policía", comentó el miembro de la Cámara y agregó que el porcentaje se incrementa cuando se trata de obras chicas en la que contratar a un sereno o a un efectivo no es una opción.