El "default" llegó al consumidor

En el contexto de una economía en crisis, con amenazas de Cristina Kirchner incluidas y un default sin resolver, el consumo cayó fuertemente. Hay menor poder adquisitivo, miedo a perder el trabajo y peores expectativas. Las claves de la economía que viene para quedarse.

El día del niño dejó un saldo preocupante: las ventas cayeron un 6,3% con respecto a igual fecha de 2013. Lo curioso es que el dato proviene de un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), cuyo titular, Osvaldo Cornide, se encuentra alineado al kirchnerismo.

Esa misma entidad dejó un pronóstico lapidario a diario El Cronista Comercial: "Si bien los comercios de todos los rubros vienen en baja desde hace siete meses, los empresarios esperaban una demanda más activa en esta fecha especial. Pero eso no ocurrió".

El consumidor actual está definido en esa misma frase: una Argentina post-default, marcada por la recesión, la presión inflacionaria, y el creciente miedo a perder el empleo.

"El consumidor se encuentra en un período más alerta, en búsqueda de un consumo inteligente. En un estado continuo de resistencia (busca mantener sus hábitos de consumo) y de negociación (define cuáles de sus consumos entrega y en cuáles resiste) que se resuelve en muchos casos en el mismo acto de compra", aseguran desde la consultora especializada Moiguer Compañía de Negocios.

Por su parte, Mónica Di Pretoro, directora de proyectos de la agencia de investigación de mercado CCR, aseguró a El Cronista que los consumidores, "sienten y declaran una creciente pérdida de poder adquisitivo. Y a partir de eso tienen un cambio en su comportamiento".

¿Qué pasa por la cabeza del consumidor? Los especialistas coinciden en retratarlos como más austeros, menos emocionales y más preventivos a la hora de comprar. Recurren a estrategias como prolongar la duración de un producto, usarlo alternadamente, apelar a promociones o directamente recortar si se trata de un artículo prescindible.

Martín Tetaz, experto en economía del comportamiento y habitual entrevistado de MDZ Radio, asegura que habitualmente, los meses de junio y julio "mostraban un repunte en el consumo por efecto de las paritarias, pero esta vez no ocurrió e, incluso, según los últimos datos de Came, se profundizó la contracción en las ventas, demostrando que más que las variables actuales, lo que está determinando el consumo hoy son las expectativas".

En tal contexto, el índice de expectativas de inflación que elabora la Universidad Di Tella, refleja que la inflación esperada a nivel nacional en julio de 2013 estaba en el 35,2%. Sin embargo, hoy la gente cree que para los próximos doce meses la suba de precios rondará el 37,4% en promedio.

El otro factor que impacta directamente en la parálisis del consumo es el temor a perder el empleo. De acuerdo a un estudio de Poliarquía para El Cronista, un 70% de los argentinos cree que hay pocas ofertas laborales y un 61% de la población cree que el problema del desempleo empeoró en el último año, una cifra inédita desde la crisis económica de 2009.

Mientras esto ocurre, en la Casa Rosada tomaron nota de los cambios en el perfil del consumidor y de los riesgos que supone una profundización de esta tendencia ante la escasez de reservas y la imposibilidad de obtener financiamiento externo.

Presumiblemente por ello, Cristina Kirchner anunció un paquete de medidas pensado para reactivar el consumo en particular y la alicaída economía en general. Para detener la sangría de empleo, lanzó una extensión y aumento del Programa de Recuperación Productiva (Repro), que subsidia a empresas en crisis para que completen el sueldo de los trabajadores y así no despidan personal. Por otra parte, para dinamizar el sector inmobiliario, insistió con una herramienta de dudosos resultados: el Cedin.

Durante el mismo anuncio, la jefa de Estado hizo un desesperado pedido a los consumidores: "El que crea que va a salvar su trabajo comprando dólares o guardando su plata para no consumir, lo más seguro es que lo vaya perdiendo".

Poco antes, al inaugurar una fábrica, había dicho algo similar: "Compren una moto si es que pueden, compren una plancha si es que necesitan".