Un analista de un banco de inversión repasaba, anteayer, el prospecto de los bonos argentinos de junio de 2005. Releía el artículo cuarto, en el que se explican los mecanismos que se activan cuando la Argentina "no paga" algunos de los vencimientos de los títulos emitidos en los canjes de deuda.
En Nueva York ya se empieza a mirar más allá del "Día D". Casi sin tiempo para que la Argentina y los llamados fondos buitre, NML y Aurelius, coincidan en un paraguas legal para estirar las negociaciones hasta 2015 para eludir el riesgo de nuevos juicios al país, la mirada ahora está puesta en las consecuencias de un default que hasta hace unas semanas pocos creían que sobrevendría.
"Hay algunas incógnitas conocidas", dijo Michael Roche, estratega de mercados emergentes de Seaport Group. Una, indicó, es si el gobierno argentino ofrecerá, una vez concretada la nueva cesación de pagos, algún indicio o plan concreto sobre qué hará hacia adelante. La otra es qué hará el mercado, es decir, cómo reaccionarán los inversores.
"Aun ante el evento de un default, el default será curado con el tiempo, el dinero va a ser depositado y en enero las negociaciones pueden cerrarse. Los pagos se liberan", desdramatizó Roche. Seaport ha invertido en deuda argentina en el último tiempo y no pensaba cambiar la postura. Ayer miraba los precios de la deuda argentina, que no estaban muy alejados de los valores que han mostrado el último mes.
Otro analista de otro banco de inversión ensayó un análisis similar: se sorprendía que a dos días de una cesación de pagos se vieran pocos vendedores de deuda argentina. Si el default es "corto" -un adjetivo que se ha escuchado con frecuencia aquí-, estimó que los precios de los bonos no van a caer mucho. Y además hay que ver qué hace el Gobierno.
Pero a la vez consideró que el mercado estaba subestimando cómo se va a curar el nuevo default; no avizoraba un proceso rápido y fácil, sino que preveía que iba a tomar más tiempo y que iba a ser más complicado.
Fuente: La Nación