La Argentina tendrá este año una inflación de entre 34 y 41%, y una caída del Producto Bruto de entre 1,5 y 3,5%, dependiendo de si logra o no un acuerdo con los fondos buitre, de acuerdo con un informe de la consultora Abeceb.com
En el caso de que no se logre un acuerdo con los fondos buitre, la consultora proyectó una caída del 3,5 por ciento del PBI, una inflación anual del 41 por ciento y una retracción del consumo del orden del 3,8 por ciento, en las principales variables con que la Argentina terminaría el 2014.
En un escenario de acuerdo con los holdouts las proyecciones serían para este año una caída del 1,5 por ciento en el PBI, una inflación del 34,5 por ciento y una reducción del consumo privado real del 1,8 por ciento.
Según el trabajo, las perspectivas para 2015 con la hipótesis de cesación de pagos, prevén una merma del 0,5% del PBI; una inflación del 24,1% y una retracción del consumo del 0,8%.
En cambio, si se logra un acuerdo, el año próximo la economía exhibiría un crecimiento del 1 por ciento en el PBI; una inflación del 26,4% y una recuperación del 1,2% en el consumo privado real.
Para la consultora, una caída en default incrementaría la restricción externa, alejando la posibilidad de acceder al financiamiento en los mercados voluntarios de deuda y aumentando el riesgo país.
Según Abeceb.com, la probabilidad de que no se logre un acuerdo es del 40 por ciento, mientras que asignó un 60 por ciento de chances a la opción de lograr un acuerdo.
Qué opinan los economistas
Los economistas discreparon sobre la posibilidad de que la Argentina caiga en default, aunque coincidieron en que si ocurriese, no sería tan "grave" como durante la crisis de 2001. Aunque coincidieron en que si el país entrara en cesación de pagos, habría "riesgo de entrar en un nuevo año recesivo".
En este escenario, los inversores especulan que el mercado aún no tuvo bajas preocupantes debido a que si el próximo miércoles la Argentina entrara en default, aún habría un plazo de dos meses hasta que entraran en vigencia determinadas cláusulas.
El presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, sostuvo que "en caso de un default, no habría grandes cambios en la vida cotidiana de los argentinos" porque el país "no depende del financiamiento externo como otros".
"La Argentina no le tiene miedo al 30 de julio, no es el fin del mundo. Si a la Argentina le plantean algo incumplible, seguirá para adelante", enfatizó.
El economista Aldo Ferrer consideró que el Gobierno "no debe ceder" frente al reclamo judicial de los fondos buitre, porque en caso de hacerlo, el país entraría en un "caos".
"Hay que abandonar esta idea de que si no hay arreglo se viene el mundo abajo. Y también la fantasía de que si Argentina cede, nos van a llenar de dólares y de inversiones", analizó.
Explicó que "el default es cuando un país deja de pagar y en la Argentina no ha sucedido esto", mientras que argumentó que "se han depositado los fondos para el vencimiento, pero los fondos no llegaron a los bonistas porque está la interferencia de un tercero, que es el juez Thomas Griesa".
"No es técnicamente un default. Es un hecho original, un problema financiero", consideró.
El consultor en economía y finanzas Gabriel Rubinstein consideró que el estancamiento que exhiben las negociaciones entre la Argentina y los fondos buitre apuntan a que el país va a un escenario "default brumoso".
"Todo parece indicar que vamos a un escenario que podríamos llamar de default brumoso. Default brumoso por variadas razones: si aceleran bonistas, si remedia Argentina, si prevalecen expectativas que desde 2015 se arregla", sostuvo.
En su análisis, Rubinstein señaló que la situación actual "era completamente evitable", mientras que cuestionó: "Es cierto que el día 31, y días posteriores a este default brumoso podría no pasar nada grave. ¿Nos contentamos sólo con eso?".
Pronosticó que "en 2015, en lugar de crecer 3 ó 4%, nos arriesgamos a un nuevo año recesivo. Todo por casi un ´capricho´ del Gobierno".
El exministro de Economía Jorge Remes Lenicov sostuvo que Argentina no debería entrar en cesación de pagos porque la situación actual "no es como en 2001".
"Yo no veo una catástrofe, como tampoco veo que si se arregla, la economía se recupere. Bajarán un poco las reservas y habrá presiones cambiarias, pero no veo que sea como en 2001 cuando oficialmente declararon el default", subrayó.
Además, analizó que el país atraviesa "un momento recesivo que va a continuar".