La caída en la fabricación y venta de vehículos con la consecuente suspensión de personal del sector parece no encontrar un freno y sobre todo tras el lapidario informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) dado a conocer ayer.
En ese contexto, el Ejecutivo mantiene reuniones con referentes del rubro a los fines de lograr una baja en los precios de venta.
Como informó el portal de noticias especializado en temas financieros y económicos El Cronista Comercial, unos 12 mil operarios de terminales automotrices y fábricas de autopartes fueron suspendidos por la crisis que atraviesa el sector, según cálculos del Sindicato de Mecánicos (Smata).
La caída de las ventas en el mercado interno -el mes pasado se registró un 35% menos de patentamientos respecto a abril de 2013- y la menor demanda externa, han provocado un brusco descenso de la actividad.
Las suspensiones afectan a operarios de Volkswagen, Fiat, Peugeot, Iveco y Renault, pero también a varias autopartistas de las provincias de Buenos Aires y Córdoba que son proveedoras de esas terminales, según publicó este miércoles el matutino Ambito Financiero.
Por caso, en la planta de General Pacheco de Volkswagen no habrá producción durante los viernes de este mes, lo que afecta a unos 4.000 operarios; en la fábrica Peugeot en Villa Bosch, en el Gran Buenos Aires, se paralizó uno de los turnos de producción, que involucra a 1.200 trabajadores.
En tanto, la fábrica de Fiat en Córdoba tendrá actividad solo tres veces por semana durante este mes, medida que afecta a unos 2.200 operarios, según informó la compañía.
Por su parte, la planta de camiones de Iveco trabajará la mitad de los días de mayo, con suspensiones para 700 operarios, mientras que Renault dejaría de producir entre uno y dos días por semana, decisión que afectaría a 1.400 personas.
Las suspensiones abarcan también a autopartistas como Gestamp, Rieter y Magna.
Hace quince días, tanto las empresas como Smata reclamaron al Gobierno una reducción de las tasas de interés que gravan las compras de autos, con el fin de estimular a la industria, que tuvo un 2013 récord.
En este marco, el secretario general de la CGT oficialista, Anotnio Caló, rechazó la posibilidad de que la crisis del sector automotriz se traslade a otras ramas de la producción.
En diálogo con Noticias Argentinas, el titular de la UOM admitió que en el gremio "hay preocupación y esperemos que en este mes de suspensiones que acordamos con Peugeot-Citroen se vislumbre una solución".
Por su parte, el Gobierno entiende que pese a la fuerte devaluación de enero, la estructura de costos del sector debería haber sido ajustada alrededor de un 19% durante los primeros cuatro meses del año, por lo que interpretan que no fueron razonables las subas aplicadas por las terminales.
Según recuperó el portal de noticias Infobae.com, durante las audiencias entre referentes del sector y el Ejecutivo, los funcionarios presionaron a las terminales para que recorten los precios de algunos modelos, como primera medida para recomponer el nivel de ventas internas.
Una vez logrado ese objetivo, estaría dispuesto a evaluar la posibilidad de alguna modificación impositiva o de un programa de créditos blandos para la compra de vehículos, como planteó el titular del gremio de Smata, Ricardo Pignanelli, junto con Asociación de Concesionarias (Acara), quienes acercaron días atrás a la ministra de Industria, Débora Giorgi.