"Food lovers mendocinas" tituló la revista Punto a Punto la entrevista a las hacedoras de la sección de ese mismo nombre de MDZ. Esta es la nota, que agradecemos:
María Urrutigoity. Estudió gastronomía en Santiago de Chile y en Mendoza e hizo un post grado en Córdoba con Martin Molteni. “Trabajé en muchos restaurantes como Francis Mallmann, Azafrán y La Sal, entre otros. Me especialicé en cocina oriental y tuve Tatsu, uno de los primeros locales de cocina oriental de la provincia”, cuenta María, quien en la actualidad realiza asesoramientos gastronómicos, da clases de cocina y trabaja en la producción del suplemento gastronómico de Mdz, “Food Lovers”.
Alicia Sisteró. Estudió diseño gráfico y es egresada de la Universidad Nacional de Cuyo. Trabajó en agencias de publicidad, en imprentas y de modo free lance. “Luego me especialicé en marketing gastronómico y desde hace ocho años dirijo mi propia consultora: Dos más Dos, donde nos dedicamos al marketing y comunicación para restaurantes, bares, chefs y empresas gastronómicas”, comenta Alicia, quien reparte su tiempo entre su empresa y Food Lovers.
Juntas a la par. María contrató a Alicia para elaborar un plan de marketing y comunicación. “Luego de trabajar un año, vimos que había proyectos que podríamos realizar en conjunto y comenzamos a gestar un programa radial, que luego derivó en el proyecto editorial High Foodies, para revista High, y Food Lovers - Pasión por la cocina, para Mdz, que se puso en marcha en 2013”, cuenta Alicia.
Food Lovers, un éxito. Con un año y medio en la calle, la sección Food Lovers es referente en gastronomía y su espacio de críticas gastronómicas es uno de los más leídos de la provincia. Si bien el éxito muchas veces es difícil de explicar porque intervienen muchas variables, María cree que el estilo fresco y distendido de la sección ha sido clave. “Tratamos de transmitirle a la gente nuestra alegría y amor por lo que hacemos, sin vueltas ni complicaciones”, resume. En tanto, Alicia, quien se encarga de las críticas, sostiene que “los lectores se enganchan porque se sienten identificados, ya que cuento mis experiencias como un cliente más. Me han pasado cosas insólitas, como que me llamen cualquier día a cualquier hora para que les recomiende a dónde ir a comer. Pienso que la empatía que ambas tenemos se ve reflejada en los contenidos y en el modo de mostrarlos”.