Según puede verse a partir del Proyecto de Ley de Presupuesto presentado al Congreso esta semana, el Gobierno no parece estar dispuesto a cambiar el rumbo de la política económica.
Analizado en detalle puede verse que:
La inflación oficial proyectada para diciembre de 2014 es de 9,9% i.a., un porcentaje similar al proyectado en el presupuesto de 2013 y al esperado para 2015.
Los datos de crecimiento son más que optimistas. Este año la economía se expandiría 5,1% i.a., debiendo crecer en la segunda mitad del año al mismo ritmo que lo hizo en la primera (5,1% i.a.).
“Parece difícil que eso suceda considerando que, por ejemplo, la producción automotriz, el principal driver de la industria, pasó de crecer al 26,7%i.a. entre marzo y junio a caer 1,6%i.a. en los dos últimos meses”, dice un reciente informe de la consultora Analytica.
Para 2014, el optimismo es similar. Se estima un crecimiento aun mayor, de 6,2%.
“Las proyecciones del presupuesto se alejan no sólo de nuestros escenarios base sino también de las posibilidades objetivas de la economía”, sostiene Analytica.
Hay que tener en cuenta que crecer por encima de 5% implicaría un fuerte aumento de las importaciones, lo que agregaría más presión a la caja en dólares.
A su vez, si 2013 finaliza según lo proyectado en el Presupuesto se deberían pagar en 2014 más de USD 5.000 M en concepto del cupón PBI y más de USD 6.500 M en 2015.
Ello le permite aumentar el Fondo de Desendeudamiento –este año calculado en USD 9.855 M- y en caso de que los pagos fuesen menores poder usar el excedente de forma discrecional para gastos de capital.
El gasto corriente y de capital estimado para este año pasó de $ 628.629,2 M en el presupuesto de 2013 a $ 721.195,5 M en el actual, dejando cerca de $ 92.566 M disponibles para gastos discrecionales.
Las estimaciones de Aanalytica proyectan un déficit primario de un punto del PIB para este año.
Por su parte, en el presupuesto se prevé un tipo de cambio promedio de 5,45 para este año y de 6,33 pesos en 2014.
Para cumplir las estimaciones el TCN debería finalizar el año que viene no más arriba de 6,50 lo que implicaría bajar el ritmo de devaluación de 25% a 15%.
Además, en el proyecto, el Gobierno estima un saldo comercial superior a USD 10.000 M por año de aquí a 2015.
“Probablemente pueda lograr el objetivo por el menor dinamismo de las importaciones en un escenario de bajo crecimiento. De todas formas para que exista una recomposición de las reservas internacionales la oferta de divisas del comercio exterior debería superar con creces la demanda de dólares para turismo y las cancelaciones netas de deuda, ambas se encuentran hoy en un sendero creciente”, considera la consultora.
El presupuesto no permite prever cambios sustanciales que den lugar a ello. Por estos motivos, la política de desendeudamiento del gobierno será nuevamente contra el stock de reservas internacionales del Banco Central.
A todos estos respectos, Analytica concluye que:
- La economía va a estancarse en los próximos años, porque la restricción externa está operando. Analytica proyecta un crecimiento real de 1/1,5% en 2014, con una inflación de 25%. Este dato podría ser consistente con el 27% de crecimiento de los recursos que plantea el presupuesto.
- El gobierno sabe que la restricción externa está operando, por lo que va a seguir devaluando alrededor de 5 puntos porcentuales más que la inflación para oxigenar la competitividad. Como la inflación va a estar más cerca del 25% que del 10% que plantea el oficialismo, el ritmo de devaluación probablemente se ubique entre 25% y 30%.
- Reconoce la necesidad de mantener un saldo comercial elevado (US$ 10.000 M) para garantizar pagos de deuda. Nuestra visión es que en el corto plazo sólo lo podrá lograr frenando importaciones y aplicando mayores restricciones a la salida de divisas, ya que difícilmente crezcan las exportaciones.
- Admite la necesidad de recomponer la caja en pesos, al plantear que los gastos crezcan menos que los ingresos. Muestra cierta racionalidad fiscal.
- Prevé un ajuste en los gastos de capital. Es lo que hizo en 2012, después de las elecciones la variable de ajuste fue la obra pública. Esto plantea, por ejemplo, problemas para las provincias y las economías regionales que dependen críticamente de estas transferencias.
Hasta el 10 de diciembre, el kirchnerismo tiene en agenda el tratamiento de proyectos decisivos para las cuentas fiscales, incluido el Prespuesto 2014.
El panorama se dificulta teniendo en cuenta un quórum complicado en la Cámara de Diputados, en el marco del nuevo mapa electoral que aún no termina de definirse.
Además de tener predominancia en el Congreso, el kirchnerismo siempre contó con aliados circunstanciales que muchas veces lo sacó de más de un apriete legislativo. Sin embargo, ahora, no son estos díscolos los que preocupan, sino “la propia tropa”.
Es que en los últimos tiempos hubo un escurrimiento de legisladores K que por estas horas preocupa al gobierno.