Una de las mayores preocupaciones del equipo técnico del Gobierno nacional son la baja de las reservas monetarias del Banco Central. La Ley de Presupuesto 2014 prevé que se destinen casi 10 mil millones de dólares para el pago de deuda externa. Esto hace que la administración de Cristina Kirchner empiece a evaluar acciones para compensar las pérdidas, defender el peso y evitar una megadevaluación.
El panorama para el año próximo se ve sombrío si se analiza el contexto en el cual la economía argentina se encuentra rodeada: las reservan han caído, en lo que va del año, 8 mil millones de dólares; el superávit comercial bajó un 32% en el primer semestre, carcomido por las importaciones de energía y la falta de dólares en el circuito financiero hizo que la cotización del dólar paralelo supere los 9 pesos.
Además, y aunque desde el Ministerio de Economía y el directorio del Banco Central lo nieguen, el Gobierno está devaluando la moneda nacional cada vez más rápido (con un acumulado casi del 40% anual) para no deteriorar más las economías regionales y no perder competitividad contra Brasil.
Para evitar este panorama y alejar todas las posibilidades de una posible megadevaluación, según el diario Perfil, el equipo económico de Cristina está diseñando una serie de medidas a implementarse en el corto y mediano plazo. En principio, se estableció un piso de reservas en el Central de 30 mil millones de dólares, número considerado como "razonable" para sostener el modelo.
Con el fin de captar dólares para las arcas del Central, las políticas económicas que se aplicarían son:
. Extender y/o modificar el blanqueo de capitales. Con el fracaso de los Certificados de Depósitos de Inversión (Cedin) a cuestas, el Gobierno piensa en hacer más atractivo el bono energético Baade, que paga un magro 4% de interés que no es visto como atractivo por los inversores.
La última idea en este sentido apuntaría a permitir que el sector privado se endeude a mediano plazo en dólares para comprar el título, permitiéndoles hacerse de un tipo de cambio más alto vía la venta contra pesos, como para obtener un diferencial a favor.
"Sin reconocer una tasa de interés más alta, dar una salida a la ‘venezolana’ vía el acceso al dólar oficial para la suscripción de Baade", indica un reporte del Estudio Bein y Asociados.
. Cerrar acuerdos con bancos centrales de otros países para que le presten divisas al Banco Central. Esta es una de las alternativas mejor posicionadas dentro del equipo económico, ya que así mejorarían los números de las reservas de manera más o menos rápida. "La activación de algún swap entre el BCRA y algún banco central, preferentemente emisor de alguna moneda con fuerte liquidez internacional, resulta necesaria en el mediano plazo", indicó a Agustín D’Attellis, economista de La Gran MaKro y asesor del Ministerio de Economía.
En el Gobierno estudian pactos de este tipo con China y también con Brasil. "El Gobierno está intentando también la renegociación de los préstamos con el Banco de Basilea y el Banco de Francia", acota Marina dal Poggetto, del Estudio Bein. Se podrían conseguir hasta 10 mil millones de dólares con sólo un acuerdo de este tipo.
. Durante el acto de Cristina Kirchner por el Día de la Industria, en Tecnópolis, el ministro Hernán Lorenzino habló largo rato con el canciller Héctor Timerman y le pidió apoyo político para negociaciones externas que, si bien no precisó, bien pueden tener que ver con la disputa con los fondos buitre, sin definición en Estados Unidos.
El anhelo oficial es despejar ese frente para poder acordar pagos con el Club de París (al que se le deben cerca de 10 mil millones de dólares), y así negociar préstamos con organismos internacionales como el Banco Mundial.
. En paralelo, YPF buscará acuerdos comerciales con más petroleras internacionales, al estilo Chevron, y con ventajosos beneficios con tal de que inviertan en Vaca Muerta. Se intentará terminar con los litigios de empresas en el tribunal internacional Ciadi, para que haya más crédito para exportadores.
Más allá de las medidas que se tomen, después de octubre se viene "un incremento en la alícuota de adelanto de impuesto a las ganancias sobre los gastos en el exterior", según D’Attellis, pero al mismo tiempo una reivindicación política del cepo cambiario, como herramienta que aleja las posibilidades de una corrida aun con las reservas en baja.