Luego de perder unos cuatro millones de votos el domingo 11 de agosto último, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió responder a unos de los mayores reclamos de la clase media, que es la exclusión de asalariados del impuesto a las Ganancias. Por ello es que hoy dispuso que de esos dos millones, más de la mitad dejará de pagar este impuesto desde el próximo 1 de septiembre.
Si bien el mínimo no imponible -que es 8.360 pesos para los solteros y 11.563 pesos para los casados- no varía, lo que sí cambia es el mecanismo de deducción que deja a ese gran número de aportantes exentos de ese tributo. Esto afecta a los que cobran hasta 15 mil pesos.
Los que perciben salarios de 15.001 a 25.000 pesos, el mínimo no imponible sube 20 por ciento.
Con el anuncio de hoy sólo pagarán Ganancias el 10,2% del total de los trabajadores, es decir, unos 955.500 individuos, como también el 0,7% de los jubilados y pensionados, estimados en 40 mil beneficiados.
Acerca de cómo seguirá en el futuro, el Gobierno no aclaró cómo continuará la forma de actualizar los mínimos no imponibles. Es que el problema de fondo es la inflación, que nunca avisa cuando "actualiza" los precios en las góndolas de supermercados.
La inflación aquí es un tema clave: primero, porque se trata de un reconocimiento implícito -por parte del Gobierno- de que es un problema mayor, que insiste con un índice de precios no creíble, como el del INDEC, que siempre calcula menos de la mitad de la inflación que las consultoras privadas.
Sin embargo la falta de ajuste por inflación -que con el anuncio de hoy el Gobierno intenta remediarlo con Ganancias- también afecta a otros impuestos y deja al descubieron otros sectores perjudicados, según un análisis hecho por el periodista Ismael Bermúdez, de Clarín y también del programa de radio "Lanata sin filtro".
Un caso es la deducción por primas de seguros semantiene desde 2001, en 996,23 anuales.
Otro caso es el valor máximo de amortización por automóviles afectados a la actividad no cambia desde 1998: se mantiene en 4.000 pesos anuales, a la vez la misma AFIP fija valores superiores para su valuación en Bienes Personales.
Todavía no se permite la actualización de quebrantos impositivos o saldos a favor de ejercicios anteriores, como tampoco ajustar el valor de las amortizaciones de bienes de uso. Como esas amortizaciones se distribuyen en 10 años, eso genera un incremento artificial del resultado de los ejercicios posteriores al de adquisición de los bienes de uso y de la obligación impositiva, lo que penaliza principalmente a la inversión.
También hay un caso particular que incide en el el IVA (impuesto al valor agregado), ya que no se actualizó el valor neto de compra que se permite tomar como base para el cálculo del crédito fiscal en la compra de automóviles ($20.000) y la falta de ajuste del monto a partir del cual los alquileres comerciales deben tributar IVA que fue fijado en su momento en $1.500 mensuales y nunca se ajustó. Eso lleva que en la actualidad un elevadísimo porcentaje de estos alquileres deba tributar IVA.
Respecto del monotributo, hace años que no se incrementan los niveles de venta y los montos a tributar para cada categoría. A esto se agrega que los montos máximos de ingresos para mantenerse dentro del régimen en 2000 eran de 72.000 pesos anuales para servicios y 144.000 pesos para comercio y ahora son de 200.000 y 300.000 pesos respectivamente, valores ajustados muy por debajo de la inflación. Así, quedan fuera del régimen muchos contribuyentes que deben pasar al Régimen General, pagando mucho más impuestos.
Por las faltas de los ajustes citados, los perjudicados terminan siendo tanto a las grandes empresas como a los monotributistas.