Canje de la deuda, una historia que no termina más

Cómo transcurrió la historia de la deuda externa argentina desde que se inició, en 1822, hasta estos días. En qué falló y acertó el país en los intentos que hubo para renegociar lo que se debe. Cómo entender lo que está sucediendo.

Foto: Publicada por gdefon.com
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El canje de la deuda es una operación para reducir la deuda externa del país con acreedores privados. Fue ideado por Néstor Kirchner en 2003, a través de la renegociación  de obligaciones con organismos financieros tales como Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y Fondo Monetario Internaciona, entre otros.

En 2004, el total de la deuda externa superaba los 178 mil millones de dólares y en default habían unos 81.800 millones en manos de acreedores privados.

Ocho años después se habían pagado más de 270 mil millones de dólares y la deuda bajaba a 141.803 millones, pero los bonos en default, en este año, oscilan entre 8 mil y 10 mil millones de dólares. En tanto, la deuda externa quedó en el primer trimestre de este año en 139.137 millones de dólares. 

La historia de la deuda externa arrancó el 19 de agosto de 1822, cuando una norma permitió al gobierno de ese entonces a negociar dentro o fuera del país un préstamos de tres o cuatro millones de pesos valor real.

Luego, en situaciones completamente distinta, quienes gobiernaron Argentina recurrieron al préstamo extranjero para hacer inversiones, como ocurrió en lo que se llamó la generación de 1880, con su consiguientes acciones de renegociación de deudas, como la realizada por el país con el banco Rothschild de Londres en los años de Luis Saenz Peña.

Perón logró renegociar la deuda argentina durante sus dos primeros mandatos e inclusive la deuda interna bajó 17,8% entre 1945 y 1952. Pocos años después de la célebre frase "Perón o Braden", Juan Domingo acordó un préstamo de 125 millones de dólares con Eximbank, de la patria de Braden.

En los años siguientes hubo un ida y vuelta con organismos internacionales en cuanto a préstamos y financiación, en tanto que la deuda empezó a crecer.

Por ejemplo en los gobiernos defactos de Juan Carlos Onganía y Alejandro Agustín Lanusse (1966-1972) la deuda externa argentina creció 46%: de 3.276 millones de dólares a 4.800 millones. Durante los años de Héctor José Cámpora, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón, la deuda creció 62% (de 4.870 millones de dólares a 7.800 millones). En la dictadura militar que finalizó en 1983 se incrementó un 364% y llegó a los 45.000 millones de dólares.

Llegó la democracia en octubre de 1983 y entre 1983 -1989, Raúl Alfonsín incrementó 44% la deuda externa, llegando a los 58.700 millones de dólares. Vino Carlos Saúl Menem y allí se disparó 123% y quedó en 146.219 millones de dólares. En sus dos años como presidente, Fernando de la Rúa lo incrementó en 9% y dejó la deuda en 147.667 millones de dólares.

 

El 26 de diciembre de 2001 la situación ya no daba más. Caía la convertibilidad y estaba por llegar el corralito. El puntano Adolfo Rodríguez Saá asumió la Presidencia el domingo 23 de diciembre apenas 24 horas después Argentina debía pagar 13 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI) y 4,3 millones de dólares a Eurobonos. "Anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa", dijo "el Adolfo" y el país estaba literalmente en el horno.

Pasó Duhalde, quien devaluó y llegó Néstor Kirchner, que mantenía al ministro de Economía de Duhalde, Roberto Lavagna, hoy uno de los líderes de la oposición. Junto al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, Lavagna propuso propuso una quita promedio del 75% del valor de la deuda con los tenedores de bonos argentinos, que ascendía a 94.302 millones de dólares. El plan de reestructuración no incluía a la deuda emitida después del default, entre ella los distintos tipos de BODEN.

El 1 de junio de 2004 se anunció la propuesta para reestructurar los pagos de la deuda. En este nuevo plan, la quita original del 75% se reducía a promedios de entre el 63 y el 45%., que se lanzó oficialmente el 14 de enero de 2005, luego de las conversaciones con el (FMI) y de los recursos judiciales interpuestos por los hoy son protagonistas del tercer relanzamiento de la deuda: los fondos buitres.

El 3 de enero de 2006, la Argentina canceló todas sus deudas con el FMIcon un pago anticipado de 9.530 millones de dólares. Las reservas del BCRA se recuperaron en nueve meses y finalizaron ese año con un aumento de 4.000 millones de dólares con respecto al nivel que había antes de la cancelación del pago. Estaba Néstor.

En octubre de 2009, el ministro de Economía (y hoy vicepresidente, Amado Boudou), anunció la reapertura del canje de 20.000 millones de dólares de deuda para los holdouts, que no aceptaron la reestructuración en 2005.96 El 15 de abril de 2010 lanzó el nuevo canje de la deuda. La quita terminó siendo del 50%.  Argentina terminaría pagando 10.500 millones de dólares en lugar de los 20.000 millones de dólares que se adeudaban.  Desde el gobierno no se anunció nada con respecto a los intereses impagos que rondaban los 9.000 millones de dólares.

Por el nivel de adhesión obtenido, Boudou creyó que la justicia neoyorquina no haría lugar a los pedidos de los fondos buitre. Cristina afirmó, después, que se había logrado un 66% de adhesión para canjear la deuda argentina.

En enero de 2011, Argentina adeudaba 9 mil millones de dólares al Club de París, casi un 50% más desde el default de 2001. El ministro Boudou buscó un acuerdo con ese acreedor, que pidió la liquidación de la deuda en tres años. Hasta hoy esa deuda no ha sido pagada ni reestructurada.

En septiembre de 2011, el Departamento de Tesoro de Estados Unidos anunció que  "se opondrán a los préstamos para la Argentina" en el Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo. Ese año, el 52,2% de la deuda estaba en  manos de entidades nacionales como el BCRA, la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) y el Banco de la Nación Argentina; mientras el 10,4% pertenecía a organismos internacionales como el Banco Mundial, el 3,4% al Club de París y el 33,4% restante al sector privado.

Fondos buitres

En 2007, Argentina fue enjuiciada por los fondos NML Capital Ltd. y el EM Ltd. El 11 de enero de ese año, el juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, incautó  1.834.000 millones de dólares de una cuenta que el Banco Central de Argentina opera en la Reserva Federal de Nueva York. El pedido de embargo había sido solicitado por dos fondos "buitre", el NML Capital Ltd. y el EM Ltd., que no habían ingresado en el canje de 2005.

El 15 de enero los abogados del país y los representantes de los fondos buitres llegaron a un acuerdo y Griesa decidió levantar el embargo que pesaba sobre la cuenta del BCRA en la FED de Nueva York.

El 23 de febrero de 2012, Griesa dictaminó que la Argentina no podía discriminar a los tenedores de bonos que no habían aceptado ingresar en los canjes de 2005 y 2010. Dicho fallo favorecería tanto a los "fondos buitres" como a algunos bonistas locales. Argentina apeló el fallo de Griesa, argumentando que acatarlo podría desencadenar una nueva crisis financiera en el país.

El 26 de octubre, la Corte de Apelaciones de Nueva York ratificó la decisión de Griesa y rechazó la apelación, considerando que efectivamente la Argentina cometía una discriminación con los fondos buitres y demás bonistas que habían decidido no participar de los canjes de deuda. Por ello,  en diciembre de ese año el país debería abonar también la deuda con los fondos "buitres", quienes reclamaban 1.330 millones de dólares. Argentina siguió apelando y el 28 de noviembre, la Corte de Apelaciones decidió suspender la resolución de Griesa hasta este 2013, en que los fondos buitres siguieron insistiendo ante la justicia estadounidense y llevó a que Cristina dijera el 3 de marzo último que Argentina iba a pagar a los fondos buitre "pero no en mejores condiciones que a los bonistas".

El 29 de marzo último, el Gobierno argentino presentó ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito dos alternativas para pagarle a los fondos buitres: la oferta implicó unos términos equiparables a los de los tenedores de bonos que se adhirieron al canje de 2010. Además ofreció pagos por intereses atrasados y cupón del PBI.

Así llegamos al 23 de agosto último, cuando la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York rechazó la fórmula de pago a fondos buitres propuesta por Agentina el 29 de marzo de 2013, pero a la vez le otorgó el beneficio de que se ejecute la pena hasta que el caso se defina en la Corte Suprema de Justicia estadounidense.

Así se evitó que Argentina caiga en un default técnico.

Arribamos al 26 de agosto, con una nueva propuesta para reabrir el canje de la deuda, que consiste en ofrecer la posibilidad de entrar al canje al 7% de los bonistas que rechazaron las propuestas argentinas en 2005 y 2010.

“El fallo que le dio la razón a los fondos buitres, que fueron los que embargaron a la Fragata Libertad. Antes había habido otros embargos, como la del Tango 01. Este fallo ignora este acuerdo que hemos logrado y lo minimiza”, dijo CFK.

 "Los fondos buitres representan sólo el 0,48% de la deuda", aclaró la mandataria.