En el marco de la creciente inflación, trabas a las importaciones y tipo de cambio que pone en jaque a la competitividad de los mercados, uno de los más afectados ha sido el del sector vitivinícola. A este respecto se refirió el gerente de Bodegas de Argentina, Juan Carlos Pina, en comunicación con MDZ Radio. ¿Cuál es panorama que se presenta para las bodegas con este escenario económico?
“Estamos en una situación complicada hace unos dos o tres años por diferentes motivos”, consideró Pina. “Uno de ellos es el incremento de precios en los insumos que lo único que hacen es reflejar el incremento de costos que tenemos en los últimos años”, agregó.
Para Pina, este aumento de precios se refleja en todos los insumos: botellas, cajas de cartón y tapones de corcho. “Esto impacta en el costo final del producto entre un 20 y 25%, que es el incremento de costo anual que tenemos en estos últimos años”, indicó el productor a través del programa Te digo lo que pienso.
Pina especificó que el vino representa a lo sumo entre en el 30 y el 35% del costo de producción de una caja de botellas. “En la medida que estos productos sufren el impacto de costos, se traslada al precio de esos mismos insumos, y esa caja no puede reflejar ese aumento de costos en su precio final”, expresó.
En referencia al desbalanceo de lo que se puede aumentar en el precio del producto a lo que es el precio de los insumos en sí, el gerente de Bodegas de Argentina detalló:
“Supongamos que los insumos aumenten el 25%, que es la inflación que tenemos, en el mercado interno el grueso del vino no es que tengan algún control por parte de la Secretaria de Comercio Interior, que en parte la hay, sino que no hay ningún control del propio mercado, que es la mayor dificultad que se presenta. Es el propio mercado el que impide transferir ese incremento de costos porque el consumidor se va a otro producto”, explicó Pina.
“Las bodegas sufren el aumento de costos de sus insumos porque no pueden trasladar la misma proporción al precio”
Sin embargo, el bodeguero aclaró que a la competitividad se le suma el problema de las devoluciones del IVA.
“Hay un problema administrativo, que es responsabilidad de la bodega, y una demora que es responsabilidad del Estado. Las bodegas que tienen todos sus formularios al día cobran en promedio a los 90 días, en relación al reintegro a las exportaciones. Para que esto se dé hay que hacer el trámite meticulosamente y cumplir con todos los formalismos que pretende el Gobierno, a veces esto no es posible por diferentes razones y la AFIP pone a esta bodega en una situación de stand by hasta que se ponga al día con los requisitos”, precisó.
Pina consideró que “son trabas innecesarias y de otros tiempos que complican muchos a la vida a las bodegas”, sin embargo aclaró que son “los técnicos los que deben plantear ‘no me exija esto porque no tiene sentido’, nosotros preferimos concentrarnos en el tema de la competitividad dentro del mercado”.