Dos de 10 dólares de las importaciones son de combustibles

En 2011 la relación era de 1 por cada 10 dólares. Este año podría ser superior a los 13.000 millones de dólares.

El verano de 2012 fue para el Gobierno, de análisis de la situación del petróleo en Argentina. Por eso decidió luego, la expropiación de YPF de manos de la española Repsol, porque la facturación de las importaciones energéticas habían alcanzado al récord de US$9.400 millones en el año anterior, es decir 2011.

Pero la cosa, lejos de mejorar, empeoró y un año y medio más tarde 2 de cada 10 dólares de lo que se importa, corresponden a combustibles, por lo cual las importaciones de energía superarán los 13.000 millones de dólares, según publicó diario IECO para Clarín.

En su edición del 11 de julio pasado, Clarín adelantó que las importaciones energéticas del primer semestre ya superaban los US$ 6.600 millones.

El miércoles de la semana pasada, el INDEC precisó que las importaciones de energía (gas oil, gas natural licuado, fuel oil, entre otros) habían sumado US$ 6.120 millones en seis meses. “El INDEC no considera seguros y fletes, que manda a rubros de servicios, aunque son inherentes a estas importaciones”, detalla un experto en energía para explicar la brecha entre ambas cifras.

Aun para las estadísticas oficiales, las importaciones de energía subieron un 23% en 2013 en relación al mismo semestre del año anterior, mientras que las exportaciones de combustibles bajaron un 19% en el mismo período.

Hace tres años, en el primer semestre de 2010, el país destinaba menos de un dólar de cada 10 que importaba a la energía. De los US$ 24.803 millones que se importaron entre enero y junio de 2010, un 8% era por combustibles (US$ 2.106 millones). En el primer semestre de 2013, el peso de la energía en las importacionesse duplicó: ahora demanda casi un quinto de lo que se importa: fueron US$ 6.120 millones sobre los US$ 35.967 millones que se compraron en 2013 (ver infografía).

Pero además de subir las importaciones, también están cayendo las exportaciones de petróleo. En 2010, los despachos al extranjero de petróleo y combustible eran de US$ 3.228 millones, es decir que el país exportaba casi un 50% más de lo que importaba en el rubro. Ahora, es exactamente al revés y más rotundo: se está importando más del doble de lo que se exporta. En 2010, se importaron US$ 2.873 millones en energía, mientras se importaron más de US$ 6.100 millones.

En tres años, lo que al país le genera la venta de combustibles bajó un 10%: descendió de US$ 3.228 millones a US$ 2.873 millones. En cambio, lo que se importase triplicó: pasó de US$ 2.106 millones a más de US$ 6.600 millones, según los datos privados. Aún con las cifras del INDEC, la tendencia cambia muy poco. De un superávit energético de US$ 1.122 millones en el primer semestre de 2010 se pasó a un rojo energético superior a los US$ 3.247 millones.

En el primer semestre, el comercio “administrado” –que implica las restricciones a las importaciones y hasta el cepo al dólar- le dejó al país un superávit comercial que no llega a los US$ 5.000 millones. De continuar con el rumbo energético con los números de 2010, ahora el superávit comercial tendría que superar los US$ 10.000 millones.

El Ministerio de Planificación suele defender las importaciones energéticas bajo la excusa del “alto crecimiento”. Pero sólo se puede considerar en esa categoría a la mejora del PBI en 2011 (8,9%). En 2012, según el INDEC, la mejora fue de 1,9% y por ahora es de 4,9% (para 2013). No se trata de tasas “chinas” que puedan justificar que las importaciones se tripliquen.

Además, las cifras oficiales de crecimiento del PBI no generan confianza entre los economistas ya que uno de sus principales indicadores (el Indice de Precios al Consumidor) tiene nula credibilidad y es “tabú” para el Gobierno, que no puede hablar de inflación.