El escenario no es nada auspicioso: mayores restricciones cambiarias —y a las importaciones—, crecimiento con inflación, déficit fiscal y energético y más desempleo y conflictividad. Todo ello se delineó durante el Seminario Pyme en la Bolsa de Comercio de Rosario.
El encuentro fue organizado por diario El Cronista, la revista Apertura e IDEA Pyme, y contó con la presencia de empresarios y del gobernador de la provincia, Antonio Bonfatti, quienes disertaron ante más de 500 personas.
El primer panel, a cargo de Claus Noceti, gerente de Comercio Exterior de PW, trató sobre las restricciones cambiarias y aduaneras. “Se puede saltar el charco de las restricciones, sin irse a Uruguay”, fue el mensaje. “A pesar de las restricciones, las grandes y las pymes pueden seguir haciendo negocios”, agregó.
Luego enumeró los principales obstáculos para el ciclo productivo: inversión externa; financiación; producción; comercialización e inversión. En el primer caso, el control al ingreso de capitales y la obligación de dejar encajado un 30% de la inversión durante un año en el Banco Central tienen como objetivo evitar el ingreso de capitales golondrina.
Según Noceti, “si se trata de una inversión genuina, no hay problema con cumplirlo”.
En la etapa de producción, las restricciones a la importación de insumos y bienes de capital son conocidas. Pero si se llenan bien las declaraciones y formularios, se consigue salvar el obstáculo.
En cuanto a la comercialización dijo que “es importante liquidar en tiempo y forma las exportaciones para no incurrir en un delito cambiario, cuya pena es mucho peor que no percibir el reintegro de IVA, y puede alcanzar hasta 10 veces el monto de lo exportado”.
En lo que respecta a inversiones en el exterior, están casi todas las modalidades vedadas, y el llamado “contado con liqui”, si bien es una operatoria legal, puede ser sancionada si se usa como vía de fuga, por lo que no recomendó su uso.
A su turno, el abogado laboralista Carlos Eschezarreta, asesor de IDEA Pyme, trazó un panorama de menor creación de empleo y conflictividad creciente, con una representatividad gremial en jaque y proyectos que no se condicen con las nuevas realidades de trabajo y producción.
A su vez, advirtió sobre los efectos de aplicar a las contratistas el convenio de la empresa principal, “que va a repercutir negativamente en firmas de vigilancia y limpieza, por ejemplo”.
Luego, Horacio Tommasini, presidente de Acindar SGR, describió el rol de las sociedades de garantía recíproca en el otorgamiento de avales y el asesoramiento a las Pymes para conseguir financiación.
A continuación, el economista Tomás Bulat encendió las luces de alerta sobre la situación económica. Habló sobre recuperación económica tras un 2012 flojo; inflación creciente aunque no espiralada; déficit fiscal; mayores subsidios y emisión monetaria; caída del empleo privado; menores reservas en el Banco Central.
También se refirió al déficit energético y dijo que la brecha es tan grande, que las inversiones en el yacimiento de Vaca Muerta, “no alcanzarán para cerrarla”.
Recordó además la línea histórica de la economía argentina en la que ciclos de crisis terminaban con alguna devaluación. En cuanto al escenario inmediato post electoral, descontada una mala performance del oficialismo, advirtió que:
“Una economía con mucho control necesita mucho poder político. Tal vez, sea hora de aprender cosas que en el mundo ya se saben: quien genera riqueza es el sector privado, y el Estado debe distribuirla”.