Los gobernantes del Grupo de los Ocho acordaron hoy tomar nuevas acciones contra el lavado de dinero y las compañías fantasmas que evaden al fisco en paraísos fiscales. El anuncio fue hecho por la oficina ministerial de Downing Street, en Londres.
La transparencia de las compañías multinacionales era una de las prioridades del primer ministro británico, David Cameron, para la cumbre del G8 en Lough Erne, en Irlanda del Norte, informa la agencia DPA.de
Tras negociaciones con los mandatarios de los países del G8; Gran Bretaña, EEUU, Canadá, Rusia, Alemania, Italia, Francia y Japón, Cameron envió un mensaje a través de su cuenta Twitter revelando que se había alcanzado un acuerdo al respecto.
El plan, publicado en la página web del número 10 de Downing Street, obliga a Gran Bretaña a hacer cumplir legislación para garantizar que todas las compañías registren sus propietarios y las controle con el fin de que estas den a conocer información sobre sus ganancias e ingresos.
Cumbre de líderes
Los líderes mundiales que asisten a una cumbre de dos días del G8 declararon el martes que los gobiernos deben trabajar juntos para cerrar los resquicios que permiten que gigantes corporativos multinacionales evadan impuestos en sus países de origen.
En un comunicado conjunto al final de la cumbre de dos días, los líderes de las ocho naciones más acaudaladas del mundo dijeron que las autoridades fiscales deberían compartir información "para combatir el flagelo de la evasión de impuestos" y dificultar las cosas para las compañías que buscan "transferir sus ganancias más allá de las fronteras para evitar pagar impuestos".
Sin embargo, la palabra "debería" podría resultar clave en el documento: la colaboración no llegó a un acuerdo formal en ninguna reforma específica. Las aspiraciones de acuerdo serán desarrolladas en la cumbre del G20 de este año, informa la agencia AP.
Aun así, el anfitrión Gran Bretaña anunció el acuerdo como un buen primer paso hacia la creación de un nuevo ambiente de transparencia corporativa. Un principio clave en el plan requeriría que las multinacionales declaren cuánto pagan en impuestos en cada país.
Se espera que durante el martes, el grupo conformado por Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Rusia, Francia, Italia, Canadá y Japón dé a conocer sus puntos en común sobre el fin de la guerra civil en Siria o el combate al terrorismo.
La iniciativa del G-8 sobre impuestos refleja el creciente descontento sobre la capacidad de compañías extranjeras de canalizar sus ganancias a países que son paraísos fiscales.
Los legisladores británicos han fustigado a Google, Starbucks y otras multinacionales estadounidenses que operan en Gran Bretaña por usar a su favor legalmente las normas y exenciones fiscales a la hora de reportar beneficios en países vecinos, cono Irlanda, que cobra la mitad del impuesto corporativo, o no pagar impuesto alguno al recurrir a filiales afincadas en paraísos fiscales.
Empero, la propia Gran Bretaña es acusada de facilitar la evasión fiscal. Varias islas británicas, incluso las de Jersey, Guernsey y las Islas Vírgenes Británicas, son paraísos fiscales y semanalmente mueven miles de millones de dólares por el mercado financiero de Londres, el segundo del mundo.
"Por supuesto que Gran Bretaña debe ordenar su sistema", dijo el secretario de Hacienda británico George Osborne, invitado a hablar en la reunión del G8 sobre la reforma fiscal corporativa. Antes del encuentro, Londres anunció un acuerdo provisional con los ministros de Hacienda de nueve países en sus dependencias de ultramar para mejorar el intercambio de información sobre individuos y empresas bancarias con fondos en esos territorios.
Muchas de las empresas punteras mundiales, desde Apple a la que administra U2, usan complejas leyes fiscales con la participación de múltiples filiales en varios países para minimizar obligaciones fiscales en sus propios países, estrategia que es completamente legal.
Una de ellas permites a las corporaciones extranjeras enviar sus beneficios a través de una empresa irlandesa, que los transfiere a otra holandesa y finalmente a una tercera firma irlandesa cuya sede se encuentra generalmente en uno de los paraísos fiscales británicos.