Las cuevas siguen vendiendo dólares a pesar de Moreno

Moreno se había reunido el viernes en forma individual con tres de los cambistas más grandes del mercado por la avanzada del "blue".

A pesar de los enormes esfuerzos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por impedir que las cuevas continúen vendiendo dólares en el mercado paralelo, el billete se siguió negociando hoy en la franja de los 8,60 pesos, y sostenida demanda.

Moreno se había reunido el viernes en forma individual con tres de los cambistas más grandes del mercado por la avanzada del  "blue".

Les dijo que pretendía ser él quien fijara la cotización del dólar paralelo y que por dos semanas no quería operaciones.

El avance del funcionario surgió luego de que la presidenta Cristina Kirchner le habría reprochado que no estaba dando resultado su estrategia para evitar el drenaje de reservas. 

El jueves último, el dólar paralelo había alcanzado los 8,75 pesos y eso motivó la convocatoria de la jefa de Estado al funcionario, a esta altura un todoterreno de su administración, y uno de los hombres en quien más confía.

El viernes, el secretario de Comercio llamó a miembros de la Asociación Argentina de Corredores de Cambio para que dejaran de informar a sus clientes cuál era la cotización del dólar paralelo. 

A viva voz, advirtió que el gobierno ya tenía detectadas decenas de cuevas y que estaba en condiciones de clausurarlas.

Por eso, se esperaba que este lunes las cuevas no venderían divisas, pero eso no ocurrió, según pudo comprobar Noticias Argentinas en fuentes del mercado cambiario.

Incluso, este lunes el dólar paralelo se ofreció para la venta pero la mayoría de las cuevas no quiso comprar.

La razón representa un nuevo dolor de cabeza para el gobierno: la demanda sigue sostenida y quienes operan con el dólar paralelo no necesitan arriesgarse siquiera a operar con el spread, porque están adquiriendo divisas de turistas a buen precio a través de los cientos de arbolitos diseminados en las calles céntricas. 

Pero hubo una conversación de Moreno con los cambistas que fue la comidilla del fin de semana.

El secretario de Comercio les dijo que el país necesitaba un dólar paralelo a 6,50 pesos, dos unidades por debajo de lo que cerró por estas horas.

Incluso, otro mito instalado por fuentes gubernamentales en el mercado también fue negado por los referentes de las cuevas.

Decían que se había terminado el "dólar delivery", porque los cambistas ya no se animaban a llevar las divisas a domicilio a los clientes de confianza.

Según las fuentes, la modalidad no solo continúa, sino que se extendió en los  últimos meses, al ritmo de los intentos oficiales por ampliar el cepo cambiario.

La estrategia oficial apunta a ganar tiempo hasta que aparezcan los CEDIN, los documentos que servirán para adquirir propiedades y cotizarán en dólares.

Pero en el mercado cambiario sostienen que el daño al sistema ya fue hecho en octubre de 2011, cuando una ganadora Cristina Kirchner debió aceptar un informe secreto donde se le advirtió que si no comenzaba a imponer restricciones cambiarias las reservas del Banco Central podrían evaporarse en el plazo de un año.

Así, primero la AFIP dispuso cuántos dólares podía comprar cada ciudadano, luego prácticamente impidió las totalidad de las operaciones hasta que finalmente el Banco Central debió adoptar una medida casi sin precedentes, al prohibir el atesoramiento en moneda extranjera.

"La sensación de devaluación poselectoral está instalada, y será muy difícil revertirla", se animó a sostener un cambista curtido en mil batallas cuyos oídos están acostumbrados a escuchar las rabietas de Moreno.

Habrá que esperar a octubre para comprobar si esa riesgosa profecía se cumple.