La inversión está inflada por el cepo al dólar

La Inversión Extranjera Directa en 2012 fue de U$S12.551 millones. El 63% fue reinversión de utilidades al no poder sacar divisas.

La disminución de colocaciones de deuda corporativa en el mercado de capitales argentino, es una muestra más de la fuerte caída en las inversiones que tiene la economía doméstica. Pero también es una evidencia que los controles y la intervención del Estado en la economía, alejan a las empresas y a los inversores potenciales de aquella, señala un informe de la consultora Valor, Estudio de Economía, a cargo de Daniel Garro y Asociados.

La Inversión Bruta Interna (IBI) está en el 21% del PBI actualmente y sigue bajando, mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED), si bien aumentó en términos nominales durante el 2012, está en un 2,2% del PBI una de las más bajas de América Latina. Además, el aumento nominal se debe a que, las empresas internacionales radicadas en Argentina, al no poder girar utilidades al exterior, se ven “obligadas” a reinvertirlas dentro de las fronteras del país, lo que hace que el nominal de IED aumente ficticiamente. La IED total en el 2012 fue de U$S12.551 millones según datos de la CEPAL, de ese total, el 63% fueron reinversiones de utilidades (U$S7.984 millones).

Otros países como el caso de Perú, tuvieron reinversiones de utilidades, pero la diferencia es que no existe cepo al giro de utilidades al exterior, lo que implica que son genuinas reinversiones. Por último, con cepo y todo, Argentina está en el quinto lugar en recepción de IED (Perú se encuentra en el sexto lugar pero casi pegada a nuestro país), cuando en la década del ’90 por ejemplo supo estar en el tercer lugar.

¿Por qué es un aumento ficticio? Porque en primer lugar, al haber un cepo a esas utilidades, no se sabe cuánto de ellas serían reinvertidas. En segundo lugar, la reinversión en estas condiciones, se limita a puro capital circulante con el fin de mantener algo el nivel de ventas aunque con entregas más lejanas en el tiempo, porque no se acompaña con inversión en capital fijo; es decir, se reemplaza capital circulante por capital fijo. Y tercero se ha acentuado el reemplazo de capital fijo por mano de obra, lo cual generó un aumento del empleo desde el 2003 al 2007, pero desde el 2008 al 2010 se estancó y ahora viene cayendo desde el 2011.



En el primer caso, intuimos que al no existir respeto por la propiedad privada, por las instituciones, una política económica anti-inversión y tomando en cuenta la baja que viene teniendo la inversión doméstica, claramente la reinversión de utilidades sería muy poca, lo suficiente para mantener lo que se tiene o para atenuar la caída. En el segundo caso, y atado a lo anterior, el reemplazo de capital fijo por capital circulante, tiene un límite que lo da la productividad por hora de trabajo. Si el capital fijo se amortiza y no se reemplaza, en algún momento la productividad se cae aumentando los costos de producir, lo cual a la postre disminuye ventas. En cuanto al tercer punto, en la actualidad ha aumentado el desempleo total (bien medido, sólo el sector público ha aumentado el empleo desde finales del 2010 a la fecha) y mucho más el desempleo privado. Esto nos indica que las empresas prefieren desprenderse de personal y al que queda hacerlo trabajar más pagando algo de horas extras (las cuales también han aumentado).

El último punto a tener en cuenta, es que la disminución de colocación de deuda corporativa, nos indica que la inversión en el mediano plazo seguirá cayendo, y que salvo los fondos que surgen de los programas crediticios de gobierno, no habrá recursos nuevos para inversión. Con el agravante que los fondos que surgen de esos programas, casi nunca son asignados a sectores o empresas eficientes, dado que, los inversores institucionales que compran bonos de deuda corporativa en el mercado de capitales, antes de realizar dicha compra, estudian muy bien y de forma profesional a la empresa emisora, algo que no ocurre en el Estado cuando larga esos programas; amén que esos recursos, sobre todo en la actualidad, son producto de la emisión monetaria y no del ahorro genuino, lo cual agiganta el problema.