En teoría, solo será para Capital Federal y Gran Buenos Aires, aunque nunca se sabe.
Según la resolución 35, publicada el 9 de abril, la Secretaría de Comercio Exterior determinó por el lapso de seis meses un “precio tope de comercialización de los hidrocarburos líquidos a aplicar por todos los expendedores, a partir de la entrada en vigencia de esta medida, que será el que resulte igual al más elevado del día 9 de abril del corriente año, en las regiones citadas”.
Además, se aclaraba que a los efectos de la aplicación de la resolución “quedará a cargo de las empresas dedicadas a la destilación, comercialización del petróleo y sus derivados, informar para conocimiento de sus clientes el precio más alto en cada región”.
En la norma, el Gobierno dividió al país por regiones y las dio a conocer en esa resolución. Sin embargo, a casi un mes del congelamiento, ninguna petrolera informó de forma oficial el precio máximo que tenía de sus combustibles al día 9 de abril. En medio de este mar de incertidumbres, por lo pronto todas las compañías ya reajustaron sus cifras al menos un diez por ciento, según las zonas.
Según informa el diario Ámbito Financiero, considerando los máximos establecidos para la Capital Federal que le informaron fuentes del sector, los valores de venta al público de los combustibles todavía pueden incrementarse entre un 13% y un 15% en los surtidores de YPF, por ejemplo, y entre el 5% y el 11,8%, en las estaciones de servicio de Shell.