Tras un "veranito" de precios para la cría que permitió la recuperación de unas 4 millones de cabezas vacunas de las algo más de 10 millones perdidas entre 2007 y 2010, la ganadería local parece haber entrado nuevamente en un "cono de sombra", y hasta se prevé cierta liquidación a corto plazo, si no median cambios estructurales.
Es que el mix de mal clima (pocas reservas, "achicamiento de los campos), erosión de los precios a causa de la inflación, aumento de los costos (muchos en dólares), y el virtual cierre de las exportaciones que llevó a que se esté en uno de los pisos históricos de ventas al exterior (apenas el 6% de lo producido), a pesar de los buenos precios mundiales, constituye un cóctel casi explosivo que está determinando un nuevo aumento de participación de hembras en la faena que, como se sabe, son la "fábrica" de terneros, informa NA.
De acentuarse la tendencia, a diferencia de lo que ocurre en todos los países vecinos, donde sigue creciendo la producción, Argentina registraría dos ciclos de liquidación ganadera en apenas un quinquenio.
Y es que, a pesar de la "firmeza" del consumo interno, que además de carne de cerdo y de pollo, continúa demandando carne vacuna (lo que queda en evidencia por los más de 63 kilos de consumo per cápita/año que se volvieron a alcanzar, y por la suba de precios al mostrador que se viene registrando), no alcanza para absorber el volumen creciente de oferta que se está produciendo por algunas razones adicionales a las ya mencionadas.
Por caso, la falta de pasto que se está registrando en varias regiones, tras los calores extremos y la seca del verano, seguida ahora por heladas tempranas que también están afectando el desarrollo de pastos y forrajes.
También se menciona el precio del maíz que, para algunos sería muy alto como para compensar la caída de la oferta forrajera, lo que obligaría a deshacerse de hacienda para aliviar los campos.
Sin embargo, no son pocos los que hacen la cuenta al revés, especialmente los que están en zonas más alejadas (400-600 km de puerto), muy afectados por los altos costos de los fletes granarios, que prefieren convertir "el maíz en carne".
De todos modos, aparece un tercer factor que, tal vez, sea el determinante junto con la imposibilidad de exportar, y es la falta de liquidez que, en general, está afectando a muchos productores, a causa de la mala cosecha anterior, y también lo magro de la actual.
La suma de endeudamiento, y el poco grano que obtendrían, obliga a convertir otros "activos", y las vacas son uno de los que está más a mano.
Así, ya desde los últimos meses del año pasado, cuando comenzó a insinuarse la tendencia alcista en los porcentajes de hembras que iban a faena, se fue perfilando una nueva liquidación que se aceleró en forma alarmante en las últimas semanas.
De tal forma, desde el piso de 36% alcanzado a mediados de 2011, en plena recuperación del rodeo, ya a fines de 2012 se había rondado los 42 puntos, porcentaje que hoy habría subido a alrededor de 45%, nivel considerado como límite antes de entrar en franca liquidación.
Y las opciones para evitar que esto ocurra realmente no son demasiado variadas.
Prácticamente se circunscriben a 1-2: apoyo financiero para que los productores no se vean obligados a liquidar y apertura total de las exportaciones, incluyendo la eliminación de las retenciones, lo que permitiría, además, mejorar el tipo de cambio efectivo de las ventas de carne al exterior.
Caso contrario, se repetirá el esquema 2007/2010 que diezmó el rodeo nacional y expuso a los consumidores a precios extraordinarios por la "carne", considerada uno de los alimentos centrales.