Ante la creciente restricción de fumar en lugares públicos, hay gente que ha comenzado a inclinarse al uso del cigarrillo electrónico, un mercado que, según un informe del sitio mexicano Alto Nivel, se duplicó en el año 2012, según informa hoy NA.
Por eso, dos de los tres mayores fabricantes de tabaco en Estados Unidos apostaron a vender sus propias marcas o comprar empresas que los fabrican.
Reynolds American, productora de firmas como Camel, Pall Mall, Kool o Winston, y segundo mayor fabricante en Estados Unidos, lanzó su cigarrillo electrónico, Vuse.
Por su parte Lorillard Tobacco Company, la tercera tabacalera del país, propietaria de los cigarrillos Kent, entre otros, compró Blue Cigs por 135 millones de dólares.
La inversión de Lorillard es una muestra de la amenaza que representa el cigarrillo electrónico para el tabaco.
El mercado creció de 300 millones de dólares en 2011 a 500 millones de dólares en 2012 y sólo en los Estados Unidos.
Expertos del banco Wells Fargo calculan dentro de 10 años, los dispositivos que funcionan con baterías recargables podrían superar a los cigarrillos habituales.
Más aceptados socialmente, los cigarrillos electrónicos tienen una situación legal diferente a los tradicionales y pueden emitir publicidad, pero si se comprueba que también son perjudiciales para la salud, también deberán atravesar una estricta regulación, al igual que sus pares convencionales.