Ante el deterioro del comercio con Argentina, Uruguay fortaleció su relación con Brasil con la firma de un acuerdo de complementación económica, en una estrategia que implica también profundizar los intercambios con países externos al Mercosur, bloque que el gobierno ve estancado.
El protocolo firmado con Brasil, que fue difundido el lunes, busca profundizar la relación con la creación de una comisión bilateral.
"El acuerdo político se hizo el año pasado, lo que se cierra ahora es el acuerdo técnico", explicó a la AFP el viceministro de Relaciones Exteriores, Roberto Conde.
Su cometido -indicó- es el "desarrollo del comercio, la complementación productiva y canalizar inversiones" con el principal destino de las ventas uruguayas al exterior, que en 2012 sumó 1.746 millones de dólares.
El acuerdo se concreta en un momento en el que la relación económico-comercial de Uruguay con la también vecina Argentina pasa por "el peor momento" en "mucho tiempo", admitió la semana pasada el vicepresidente, Danilo Astori.
Argentina ha adoptado un enfoque de política económica "muy proteccionista en cuanto a sus relaciones internacionales, cosa que nos afecta, muy intervencionista y excesivamente regulatorio", aseguró al diario El País.
Sus declaraciones tuvieron lugar poco después que el gobierno argentino anunciara el incremento de la presión tributaria sobre sus ciudadanos que viajen al extranjero, que se sumaron a las restricciones a la compra de dólares o al ingreso de productos importados, todas medidas que han afectado a Uruguay.
El 70% de los turistas en Uruguay provienen de Argentina, mientras que las ventas a ese país -tercer destino de las exportaciones- cayeron 14,7% en 2012 en relación al año anterior, sumando 501 millones de dólares.
Políticamente "estamos trabajando juntos con Argentina", dijo Conde, pero "la parte de comercio está mal, se complicó por la situación de ellos. Ellos están en una situación de emergencia y mientras no salgan de la situación de emergencia no va a haber cambios relevantes".
El propio presidente José Mujica admitió recientemente que "el Mercosur ha quedado muy estancado, con crecientes dificultades de comerciar entre sus socios, y más que hacer un mercado común, apenas en los hechos es una mala unión aduanera".
Aunque con Brasil hay "voluntad bilateral" para avanzar, "en el todo Mercosur tenemos dificultad de carácter paquidérmico para poder avanzar. Y en lugar de aumentar la fluidez de nuestro intercambio, lo que aumenta son los obstáculos", sentenció el mandatario.
Uruguay, con 3,2 millones de habitantes, integra desde 1991 el Mercosur junto a los gigantes Argentina y Brasil, el suspendido Paraguay, y la recientemente incorporada Venezuela.
Nuevos horizontes
En ese contexto, el gobierno uruguayo apunta sus baterías a acuerdos con países externos al bloque, entre los cuales la alianza del Pacífico (México, Colombia, Ecuador, Perú y Chile), bloque al que pidió ingresar como observador, o la incorporación también como observador al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
Además, el domingo solicitó sumarse al sistema monetario Sucre, unidad contable de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), para operaciones comerciales.
"La solicitud de adhesión al Sucre es continuar rompiendo los moldes de la integración, que tiene que tener una dimensión cada vez más latinoamericana", dijo el canciller Luis Almagro en Caracas.
El gobierno busca así ampliar sus lazos comerciales pese a los límites que le impone el Mercosur, que le impide firmar acuerdos individuales de libre comercio con países externos al bloque.
Mujica admitió que Uruguay recibió una propuesta "muy interesante" para firmar un tratado comercial con Corea del Sur pero enfrenta el "dilema del Mercosur".
"Uruguay es un país chico y la literatura dice que tiene que hacer acuerdos comerciales con países más grandes", comentó a la AFP la economista María Dolores Benavente, presidenta de la Academia Nacional de Economía del Uruguay.
El país "perdió la oportunidad de haber firmado un TLC con EEUU en 2006 y quedó empantanado en relaciones con los vecinos", sostuvo.
"Dentro de esos vecinos, el que tiene más ortodoxia en su política económica y el más serio en la palabra empeñada es Brasil", aseguró, considerando que el acuerdo con Brasil "es un paso estratégico que debe dar".
Para Benavente, la estrategia uruguaya es "una buena decisión".
Enfatizó además que más allá del incremento en el intercambio de bienes, los acuerdos comerciales se tienen que analizar además por "las inversiones que pueden traer" y porque cambian la mentalidad del país.
"A un país como Uruguay, con una cabeza conservadora, le viene muy bien porque entre otras cosas cambia la mentalidad de la gente", concluyó.