Todo es confusión alrededor de la “Moreno-card”, la tarjeta de crédito que el Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno ha ideado como instrumento único de financiamiento para compras en supermercados, casas de electrodomésticos y de ropa, según los planes que han trascendido el viernes y que han sacudido el ambiente económico nacional.
Esta tarjeta de crédito y su asociada de débito serán emitidas por el Banco Nación y el gobierno dispondría que sea la única aceptada en comercios de grandes superficies. La polémica iniciativa ha cosechado la adhesión de supermercadistas y el rechazo plano de los Bancos y de asociaciones de consumidores, porque restringe la libertad de la gente en cuanto a elegir el banco en el que quiere tener cuentas.
La “carnada” que ha ofrecido Moreno a los supermercadistas es el cobro de comisiones sensiblemente menores a las del resto de los bancos.
Pero, se sabe, Guillermo Moreno no goza de la simpatía del gobierno cristinista en pleno. Algunos funcionarios deslizaron ayer que la oposición a la “Moreno card” será dura. Pero uno de ellos deslizó un dato hasta ahora desconocido. La idea es que en una primera etapa, todos los empleados públicos nacionales, provinciales y municipales usen obligatoriamente estas tarjetas de compras.