El consumo finalizó 2012 a un ritmo mejor del que mostraba en un principio, aunque logró una expansión de poco más del 1 por ciento al cabo de 12 meses con respecto a 2011, en momentos en los que escasean los instrumentos de ahorro en el mercado interno, subrayó un informe privado divulgado hoy.
El relevamiento, difundido por el Banco Ciudad, señaló que "el consumo bajó varios cambios su ritmo de crecimiento" el año pasado, después de haberse expandido casi 8% en 2010 y más del 6% en 2011.
Pese al crecimiento "no muy superior al 1%" registrado en 2012, el informe destacó que "el consumo tuvo un comportamiento relativamente estable" a lo largo del año, en medio de un contexto poco amigable.
"El dato sirve para mostrar la resistencia del consumo privado aún en escenarios como el actual, con caída de la producción y la inversión, aumento de la inflación, estancamiento del empleo y contracción del comercio exterior", indicó el relevamiento divulgado este lunes.
En este sentido, señaló que "la principal razón quizá sea que los instrumentos de ahorro (de protección de la inflación) son prácticamente inexistentes, aunque el estancamiento del salario real tampoco permitió un comportamiento boyante de esta variable clave".
"Así, consumir es la única opción para una gran proporción de las familias que apenas llega a fin de mes, pero también para la mínima fracción que, pudiendo ahorrar, está obligada a consumir o a resignarse a la erosión de sus ahorros a manos de la inflación", planteó el informe.
A su vez, indicó que "la segunda razón es que ha aumentado el peso de los ingresos del sector privado que derivan directa o indirectamente del sector público, vía empleo público, pensiones y subsidios".
"Cuando la situación fiscal no es crítica, éstas fuentes de ingresos suelen ser menos cíclicas, lo cual contribuye a estabilizar el consumo en escenarios recesivos", evaluaron los especialistas del Banco Ciudad.
En este escenario, "la gran incógnita sigue siendo su evolución futura", consignó el informe, y agregó: "El consumo depende mayormente del salario real, la tasa real de interés (el premio o castigo por ahorrar), las expectativas respecto al futuro, el nivel de empleo y la incertidumbre laboral (el miedo a perder el trabajo), además de la disponibilidad y el costo del crédito".
"Si se analiza uno por uno los fundamentos del consumo, el resultado es bastante ambiguo. Las tasas de interés siguen siendo un gran incentivo a consumir cuando se las compara con la inflación real", señaló.
"Y el dólar, como instrumento de ahorro, se ha vuelto un objeto de culto para quienes quieren adquirirlo por derecha (producto de las prohibiciones al atesoramiento) y por izquierda (producto de la enorme devaluación del paralelo)", añadió.
Asimismo, subrayó que "el crédito bancario para consumo sigue creciendo fuerte (35% en 2012), dado que muchos bancos encuentran allí una forma de protegerse de la incertidumbre inflacionaria prestando a corto plazo".
"Del otro lado de la balanza estará el salario real (la variable más importante), amenazado por la aceleración de la inflación y el tope del 20% que el gobierno nacional intentará imponer en las próximas paritarias", agregó.
Finalmente, "las expectativas del consumidor siguen golpeadas y si bien el miedo a perder el empleo es bajo, viene en ascenso por la importante caída que registra la demanda laboral", resaltó el informe del Banco Ciudad.
El consumo interno creció sólo 1% en 2012
Según un informe del Banco Ciudad, "el consumo bajó varios cambios", tras crecer casi 8% en 2010 y más del 6% en 2011.