Más obra pública para un sector en crisis

Se espera un 2013 con mayor gasto en obra pública, pero será difícil impulsar a la construcción en tiempos de cepo cambiario.

El Gobierno aumentará este año el gasto en obras públicas para reactivar a un sector que viene en caída, pero le será difícil impulsar a la construcción a los niveles de expansión de los últimos años debido al desplome que sufre el sector inmobiliario por la pesificación de las operaciones, evalúan los analistas.
 
Según datos oficiales la construcción mostró en 2012 la mayor  contracción de su actividad en la última década como consecuencia de las restricciones cambiarias y la pesificación forzada del sector, informa la agencia NA.
 
De acuerdo al Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) del INDEC, este sector cayó 3,2 por ciento interanual en 2012, la mayor baja desde 2002.
 
La menor actividad llevó a una contracción de los puestos del empleo: la cantidad de trabajadores registrados en la construcción se redujo 3,4 por ciento interanual  en los primeros  diez meses del 2012.

 
Así lo indicó el Instituto y Registros de la Industria de la Construcción (IERIC) que contabiliza el termómetro de la actividad en todo el país.
 
Para la consultora Ecolatina, si bien el menor gasto de capital –público y privado- explica parte del descenso de la construcción, el principal responsable fue el derrumbe de la compra-venta de inmuebles producto de la pesificación de las operaciones.    
 
"Los controles sobre la compra de divisas afectaron un mercado cuya unidad de cuenta es el dólar, y fuertemente ligado a la reserva de valor", explicó la consultora en un informe publicado este domingo.
 
Ante la imposibilidad de realizar transacciones en dólares, muchos inversores se niegan a recibir pesos y los compradores con  divisas se esfuerzan por "hacerlas valer".
 
Los datos del sector inmobiliario revelan una fuerte contracción de las operaciones, que generó un efecto dominó sobre la construcción.
 
Los desarrolladores de proyectos edilicios enfrentan una elevada incertidumbre sobre el precio de venta: hay pocas operaciones de referencia y muchos acuerdos distintos a la hora de escriturar.
 
Además, sufren costos crecientes en pesos debido a la inflación que afecta a la economía argentina, por lo que el riesgo de inversión es muy elevado.
 
Las expectativas para el sector no son muy optimistas: en el mejor de los casos el sector exhibiría un mínimo repunte, evaluó la consultora Ecolatina.
 
En tanto los controles sobre las operaciones en moneda extranjera no se flexibilicen, las ventas inmobiliarias seguirán contrayéndose, y habrá pocos incentivos para la construcción, añadió.
 
Hay algunos factores que jugarán a favor de la construcción en 2013: probablemente las erogaciones del sector público de capital muestren cierta recuperación, sobre todo considerando que se trata de un año electoral.
 
Sin embargo, en lo que respecta al sector residencial, el escenario configurado difícilmente se revierta: los propietarios de los inmuebles se encuentran muy reticentes a adaptarse a las  nuevas condiciones del mercado.