Punta del Este sufre las restricciones argentinas

Desde el balneario uruguayo están muy preocupados por la baja de turistas argentinos y la poca venta. Estímulos para cerrar positiva la temporada.

Parece que en el balneario exclusivo de Punta del Este la temporada no ha sido benévola. La ciudad uruguaya se sustenta, en gran parte, gracias a que muchos argentinos cruzan para descansar y broncearse. Pero hay cada vez menos turistas del vecino país en las calles de la fastuosa localidad y los controles cambiarios los obligan a apretarse los cinturones y las billeteras.

Aproximadamente el 60% de quienes visitaron Uruguay en el 2011 fueron argentinos, pero la debilidad cambiaria del peso y las restricciones a la compra de dólares por parte de la AFIP, han llevado a limitar el tiempo de viaje y menores gastos.

Así mismo, en el vecino país se aceleró la inflación a un 8,72% en los últimos 12 meses hasta enero y se ha fortalecido el peso uruguayo un 1,73 por ciento en lo que va del año, lo que produce una caída de competitividad y un menor ingreso de divisas.

"¡Nosotros lo encontramos carísimo, carísimo, extremadamente caro! Solo el bronceador lo pagamos a 69 pesos (13,8 dólares) en Buenos Aires y acá estaba arriba de los 200 pesos argentinos", contó Marcelo, un comerciante porteño de 38 años que visita la ciudad.

"Cocinamos todo, mucho fideo, y afuera salimos, muy, muy poco a comer. Uruguay es bellísimo, pero está renegado por los precios", agregó.

Así, las alborotadas calles del centro de Punta del Este y la jovial zona de La Barra están menos colmadas en las noches de verano, en tanto, los vendedores en la playa dicen que bajaron las ventas y aumentaron los turistas que intentan regatear los precios.

La baja de turistas extranjeros es notoria: las últimas cifras oficiales mostraron que en el primer mes de 2013 llegaron 420 mil foráneos al país, un 10,66% menos que en igual mes de 2012. Enero y febrero son los más significativos para el turismo en el verano del Cono Sur.

Para contrarrestar esta mala racha, las autoridades uruguayas han implementado una serie de beneficios para incentivar el arribo de turistas, principalmente de los argentinos, que en 2011 representaron el 58,2% de un total de 2,9 millones de visitantes. El costo fiscal se estima en unos 10 millones de dólares.

El subsecretario de Turismo de Uruguay, Antonio Carámbula, dijo a la agencia Reuters que la medida más usada es el descuento total de un 22% del IVA en servicios turísticos. También se suman la exoneración impositiva en alquileres y devoluciones tributarias.

Por su parte, en nuestro país comprar dólares se ha vuelto difícil y muy caro. Adquirir divisas norteamericanas en el mercado negro alcanzó en los últimos días los 8 pesos por dólar (dólar blue), según operadores, frente a cerca de 5 pesos por dólar en el mercado oficial. En Uruguay, se está negociando 9 pesos argentinos por dólar.

El Gobierno de Cristina Fernández aduce que sus ciudadanos pueden comprar moneda extranjera para viajar al exterior, pero en la práctica hay un límite en el monto y muchas solicitudes son rechazadas.

A las restricciones argentinas se suma la crisis europea que afecta el flujo de turistas, una pérdida de competitividad frente a Brasil por el tipo de cambio y una comprometida conectividad aérea desde la liquidación en julio de la aerolínea uruguaya Pluna.

Las autoridades reconocieron que la temporada ha sido más flaca que la anterior, pero desestimaron un panorama de riesgo dado que las cifras al cierre del verano serían equiparables a 2010 y 2011, siempre y cuando la semana de Carnaval resulte exitosa.

Sin embargo, no todos lo ven de ese modo, especialmente el sector de servicios gastronómico y hotelero, con una ocupación en Punta del Este hasta un 15% menor que el verano pasado.

El presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, Luis Borsari, dijo que los brasileños aunque también reniegan de los precios, destacan la seguridad del país como un motivo de peso para seguir visitándolo. "Gastan menos porque tenemos un costo país realmente altísimo y un dólar bajo", agregó Borsari.

Excepciones a la regla del verano son la masiva llegada de cruceros y la sobredemanda de amarras en el Puerto de Punta del Este, un centro deportivo que genera ingresos anuales por 6 millones de dólares y que ha invertido 30 millones en infraestructura en los últimos cinco años.

La situación es muy desalentadora para los operadores, preocupados por la pérdida de utilidades; para los turistas, que ven multiplicados sus gastos; y para las autoridades, que aguardan una reconfiguración del escenario.

"Ahora solamente esperamos los próximos días de Carnaval y luego de eso viene la incertidumbre, y ya se termina", finalizó el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, Juan Martínez.