El Gobierno importó más gas del que se necesitaba

Por un error de cálculo, durante la primera parte de este mes sobró el fluido que llega por barco, el más caro, y provocó problemas en el mercado local.

Desde el 9 de octubre hasta el 8 de noviembre ingresaron cuatro cargamentos de Gas Natural Licuado (LNG, según sus siglas en inglés) provenientes del Caribe y Asia al puerto de Bahía Blanca. Otros tres barcos ingresaron entre finales de octubre y principios de este mes en la terminal de Escobar. Esos convoyes, y otros que seguirán llegando en diciembre, son los actores principales de una saga de desencuentros en el sector energético que derivó en una presión mayor sobre las cuentas nacionales.

Días antes del cambio de Gabinete la energía provocó una nueva paradoja. Por un error en la estimación de la demanda de noviembre -se calculó a finales del año pasado-, se importó más gas por barco (el más oneroso) del necesario, algo que obligó a diversos organismos a cargo de la gestión cotidiana del sistema a reasignar recursos, señala hoy La Nación.

Además de los perjuicios sobre la balanza comercial, el desliz derivó en un conflicto importante en la plaza local: Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico mayorista, encargada de proveer de combustibles a las centrales térmicas, canceló de inmediato compras de fueloil (un combustible alternativo al gas) a las refinerías locales (entre las principales están las plantas de YPF, Esso -Axion-, Shell, Petrobras y Oil) para consumir los volúmenes importados de gas, que se pagan en dólares y a un precio mayor.

La historia continúa. Por cuestiones técnicas, la imposibilidad de vender el fueloil obligó a algunas petroleras a reducir el procesamiento de petróleo y, por lo tanto, bajar la producción de naftas y gasoil, que también se importan en una proporción creciente.