Chile exporta más semillas de maíz que la Argentina, en un mercado en que son necesarias para iniciar una campaña agrícola, y el país ocupa la sexta posición en divisas y séptimo lugar en volúmenes.
¿Cómo un país con menos superficie sembrada y que produce 17,3 veces menos maíz que Argentina gane en exportación prácticamente el doble que nuestro país?
Porque más allá de las ventajas comparativas de la naturaleza que tiene la Argentina, gracias a los programas y políticas dirigidas promover la exportación de productos agropecuarios y de alimentos, focalizados en nichos de alto valor agregado, como también en acciones dirigidas a fortalecer instituciones públicas de contralor y fiscalización en materia de cuidado del medio ambiente y la salud -que
dejen tranquila a la sociedad respecto de las consecuencias sociales y ambientales del crecimiento productivo- y por último, en políticas tendientes a avanzar en la integración con el mundo de la mano de acuerdos comerciales profundos, como además en mantener la estabilidad de precios y generar condiciones para la existencia de un horizonte de planificación y un mercado de crédito
de mediano y largo plazos -que incluye fomentar las inversiones extranjeras, la importación de científicos, muchos de ellos técnicos argentinos capacitados en el exterior que no regresan- es que Chile logró ser el doble de efectivo que Argentina en lo que respecta al comercio de la semilla de maíz.
En un estudio realizado por el economista Juan Manuel Garzón, del IERAL de la Fundación Mediterránea, destacó que "el comercio internacional de semillas es un nicho interesante que forma parte del mercado mundial de granos".
"Se trata de un mercado más pequeño en volumen, si se lo compara con lo que mueven los mercados de granos para consumo, pero que paga precios muy atractivos al intercambiarse productos que incorporan atributos mejorados por la ciencia y la tecnología", expresó.
En este mercado destaca el comercio de semillas de maíz, el segundo cereal más sembrado en el mundo, después del trigo, dijo el especialista a un matutino cordobés.
La Argentina exportó casi 39.500 toneladas de semillas de maíz, en 2012 a un precio medio de 3.500 dólares la tonelada, con una generación total de divisas de 138 millones de dólares.
Si se considera que en ese mismo año el país vendió maíz grano a un promedio de 270 dólares la tonelada, "se tiene que en términos de valor y generación de divisas, cada tonelada exportada de maíz semilla fue equivalente a casi 13 toneladas de maíz grano".
Garzón analizó que "de acuerdo con estadísticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), se siembran actualmente cerca de 177 millones de hectáreas de maíz en el mundo".
"Si se supone una relación de 30 kilos de semillas por hectárea, puede deducirse que se requieren unos 5,3 millones de toneladas de semillas para iniciar una campaña", añadió.
Un porcentaje importante de estas semillas son provistas vía comercio internacional y así "las estadísticas (imperfectas) de comercio mundial refieren a 1,2 millón de toneladas de semillas exportadas en 2012, de las cuáles unas 800 mil toneladas (las dos terceras partes) serían semillas de alto valor".
"Si se considera sólo este último submercado, la participación de la Argentina se ubica por debajo del cinco por ciento", añadió analista.
Considerando lo sucedido en 2012, el ranking según volúmenes de semillas de maíz queda integrado de la siguiente forma: Francia; Chile; Estados Unidos; Hungría; Rumania; Eslovaquia y Argentina.
Cuando se considera el ranking según divisas generadas, queda de la siguiente forma: Francia; Estados Unidos; Chile; Hungría; Rumania; Argentina y Canadá.
"Chile, llamativamente, se encuentra muy bien ubicado en la exportación de semillas de maíz (segundo puesto en volúmenes y tercero en divisas), concentrando mucho sus ventas en Estados Unidos", precisó.
Argentina ocupa la sexta posición en divisas y séptimo luegar en volúmenes y varios países de Europa del este aparecen bien posicionados, incluso antes que Argentina, caso de Hungría y Rumania, fundamentalmente.
"Resulta extraño que la Argentina se ubique detrás de varios países listados anteriormente. Por caso, Chile exporta el doble de lo que coloca Argentina al mundo", sostuvo Garzón.
Recordó que "el país vecino no dispone de ventajas naturales (extensión de tierras cultivables y diversidad de climas) ni tampoco cuenta a priori con activos diferenciales en materia de calidad y cantidad de recursos humanos. ¿Dónde hace entonces la diferencia?".
"Probablemente en varios frentes que se vinculan todos ellos con una estrategia del Estado y la sociedad de Chile, que incluye programas y políticas dirigidas a promover la exportación de productos agropecuarios y de alimentos, focalizando si es posible en nichos de alto valor agregado", evaluó.
En agosto de 2012, Chile importaba 85.217 toneladas de maíz de Argentina. Cuatro meses después, sólo 115 toneladas y en enero de 2013, 64 toneladas.
En 2012, la producción de maíz en Chile fue de 1.399.862 toneladas y se importó 873.304 toneladas, para un consumo total de 2.273.166.
Este año Chile prevé consumir 2,4 millones de toneladas de maíz, producir 1,5 millones de toneladas e importar 900 mil toneladas, casi toda proveniente de Paraguay, según datos del Ministerio de Agricultura de Chile.
Tanto la producción como el consumo de maíz daba valores negativos antes de 2010, el año que asumió el presidente Sebastián Piñera.
En Argentina se estima que la campaña 2012/13 alcance un récord histórico de cosecha de maíz, de 27 millones de toneladas, aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima un millón menos, es decir, 26 millones.
De este modo las cifras son controvertidas: Argentina produce 17,3 veces más maíz que Chile (26 millones contra 1,5 millones), pero a la vez Argentina exportó casi 39.500 toneladas de semillas de maíz y por ello facturó 138 millones de dólares contra 256 millones de dólares que recaudó el país trasandino por exportar.