El tomate varía de precio según la época del año. En estos días no hay producción local y lo que hay llega de Tucumán y del norte del país. Luego se sumará las que provienen de San Juan, que este año estima una producción óptima, según cree Omar Carrasco, director regional de Cuyo de la Unión Frutihortícola.
El 12 de julio último, la secretaría de Comercio Interior sugirió que durante 60 días se consumiera productos alternativos -entre ellos, el tomate- por la baja estacionalidad. Pasó ese lapso y en Mendoza persiste el precio elevado, debido a la misma cuestión: la estacionalidad. En tanto, en el Mercado Cooperativo de Godoy Cruz creen que el tomate se mantendrá a 40 pesos y empezará a bajar de a poco, hasta sentirse más en el verano.
Una forma de comprar bien cuidando el bolsillo es ir a las verdulerías. “El negocio de barrio le cobrará siempre más barato”, recomendó Carrasco.
La provincias de Cuyo –sobre todo Mendoza y San Juan- concentran el 74% de la producción nacional (4.487 hectáreas), contra el 14% de Río Negro (1.500 hectáreas) y 1.200 hectáreas (12%) del norte argentino, concretamente Salta, Jujuy, Corrientes y Tucumán.
Por lo que en estos días el tomate está caro no sólo porque los mercados locales se están recibiendo de la región del país que produce el 12% del total (NOA), sino que también en esa zona –como también en Río Negro, que provee otro 14%- fueron víctimas de las heladas y las sequías registradas en los dos últimos meses.
Sólo el caso de Salta -que padeció la peor helada registrada en los últimos 25 años-, perdió el 50 por ciento de la producción de hortalizas. Y en Tucumán –que en estos días provee tomates a Mendoza- , también debido a las fuertes heladas y a la falta de agua se está vendiendo esa verdura a 35 pesos el kilo. En definitiva, mal año.
Y a esto hay que sumarle el fenómeno de la inflación: Argentina es el país con más inflación en América Latina y se ubica en el puesto seis del mundo.
Argentina integra el top ten de las naciones con más inflación en el mundo: es de 25,3%, supera a la de Venezuela (25,1%) y sólo es superada por Sudán del Sur (79%), Belarus (59,1%), Siria (37,0%), Sudán (31,9%) e Irán (27,1%).
Según Pablo Souto, economista de la Universidad Católica Argentina, no hay perspectivas de que estos niveles puedan disminuir ya que “en la Argentina hay inflación elevada desde 2006, por lo que los factores monetarios son determinantes. Emitiendo billetes a tasas superiores al 25% anual no se puede esperar baja inflación”.
“Lo que hoy sufren Argentina y Venezuela, hasta los años 70 era característico de Chile, Bolivia, Uruguay y Brasil también. En estos países, los desequilibrios fiscales eran financiados con emisión monetaria que siempre terminan llevándote a un proceso inflacionario y, que en su momento llegó a ser hiperinflacionario”, sostuvo Juan Luis Bour, economista jefe y actual director de la Fundación de Investigaciones Económicas (FIEL), a la publicación Inversor Global.
Si bien el precio del tomate flota tranquilo en las nubes, Carrasco estima que para fin de año disminuirá y volverá a ser accesible al bolsillo de los mendocinos, en cuanto a lo que se refiere por la estacionalidad, aunque hay que esperar que más puede pasar como consecuencias de las heladas, que se extiende más verduras.
“Más adelante va a ser peor porque no hay producción de acá, con las heladas no ha quedado durazno, damasco, nada. Así que va a seguir subiendo, ese es el problema de Mendoza y San Juan también. En este momento solo producimos acelga, lechuga, veteraba, verdeos. Hay que esperar no más y ver qué pasa…”, dijo a MDZ Juan Valencia, propietario de un puesto en el Mercado Cooperativo de Godoy Cruz.
Sacando cuentas, es más conveniente comprar verduras en la feria, donde se manejan precios menores sin necesidad de consumir al por mayor. Pero por una cuestión de distancias la mayoría termina comprando en la verdulería del barrio o de confianza. La diferencia entre ambas varía de los 10 a 15 pesos, dependiendo el caso. Por ejemplo, el kilo de tomates sale entre 28 y 30 pesos en la feria, mientras que en una verdulería lo encontramos de 30 a 42 pesos.
En Argentina se cultivan 25 mil hectáreas de tomate y entre el 40 y 50 por cientode lo que se produce se destina al consumo fresco, es decir, a lo que se ve en las verdulerías, mientras que el 35 por ciento restante se deriva a la industria.
En cuanto al consumo por habitante, Argentina no es de lo que más se destaca: por debajo de nuestro país –que por habitante consume 16,9 kilos al año- se sitúan Brasil (16,2 kilos), Bolivia (10 kilos) y Perú ( 5 kilos), en tanto que Chile (cuyo precio es mucho menor que en nuestro país) es de 31,7 kilos al año, en tanto que los europeos consumen 27,4 kilos y los estadounidenses, 45 kilos al año, respectivamente.