El jefe del gobierno español, Mariano Rajoy se halla ante un dilema difícil, después de que el Banco Central Europeo (BCE) anunciara un nuevo programa para la compra de deuda soberana de países con dificultades: pedir con celeridad un rescate a la Unión Europea (UE) o esperar a ver si las cosas mejoran.
El gobierno de Rajoy siempre ha insistido en reclamar la compra masiva de deuda por parte del BCE para aliviar la presión sobre la prima de riesgo española, es decir, la carga adicional de intereses que los inversores exigen a España para que este país pueda financiarse en las mercados.
El presidente del BCE, Mario Draghi, por fin accedió a las súplicas de países de la zona euro con grandes dificultades financieras como España e Italia, pero subrayó que esta ayuda irá acompañada de "condiciones estrictas".
Para que el BCE acuda en auxilio de España, el gobierno de Rajoy tiene que presentar formalmente una solicitud de ayuda a los fondos europeos de rescate, y esto implica la obligación de aceptar nuevas condiciones, adicionales a las que ya tiene que cumplir para recibir el rescate ofrecido por la UE por un monto de hasta 100.000 millones de euros para el saneamiento de los bancos maltrechos.
Rajoy dejó claro el jueves, tras reunirse en Madrid con la canciller de Alemania, Angela Merkel, que no tiene mucha prisa para pedir el rescate a la Eurozona en Bruselas.
El presidente del gobierno español teme que las condiciones que tendría que cumplir sean difíciles de asumir tras las numerosas y duras medidas de ajuste ya adoptadas para reducir el elevado déficit público, medidas que han erosionado en un tiempo récord su imagen y la de su Partido Popular (PP) ante la opinión pública española.
El principal temor del líder conservador español es que las condiciones que dicte Bruselas a cambio del rescate le obliguen a cruzar una línea roja: congelar o rebajar las pensiones. Se trata del último recorte, como el propio Rajoy admitió, que su gobierno estaría dispuesto a hacer y al que se opone radicalmente el opositor Partido Socialista (PSOE), cuyo apoyo necesita Rajoy para que España pueda proyectar una imagen de unidad hacia el resto de la UE.
Rajoy, quien siempre se ha caracterizado por dar mil vueltas alrededor de un asunto antes de tomar una decisión, aún tiene una pequeña esperanza de que las aguas vuelvan a su cauce antes de que llegue la "hora cero" de tener que solicitar un rescate. Como escribió el periódico "El País", en vista del fuerte descenso de la prima de riesgo y la fiesta alcista en la Bolsa que desató el anuncio del BCE de comprar deuda soberana, "la tentación de Rajoy de dejar pasar el tiempo a ver si las cosas mejoran es enorme".
Sin embargo, al mismo tiempo está aumentando la presión sobre el jefe del gobierno español para que recurra rápidamente a los fondos de rescate europeos. Por ejemplo, el vicepresidente de la patronal CEOE, Arturo Fernández, recomendó a Rajoy que tome la decisión sobre la petición de rescate "lo más pronto posible" porque "el tiempo corre" ya que España es "un país casi en suspensión de pagos".
También la prensa española mayoritariamente coincide en opinar que a España le conviene no perder el tiempo para pedir el rescate, porque el coste político y financiero sería mayor. Pero Rajoy necesita tiempo para poder estudiar las condiciones del rescate, que aún se desconocen, antes de tomar una decisión "en interés de España". Todo parece indicar que una vez más su impone su característica gallega de esperar a ver de qué lado caen las peras.
Fuente: DPA.de