La coyuntura económica de los últimos meses impulsó la búsqueda de opciones que permitan dolarizar una cartera y llevó, en consecuencia, a que muchos inversores concentrarán la mirada en los Cedears (CErtificados de DEpósito ARgentinos). Por ende, nuestro objetivo en este informe es ir desde lo educativo, hasta cuál es la realidad hoy de la plaza de Cedears en el mercado porteño.
Los Cedears representan acciones de empresas no argentinas que cotizan en el extranjero –en particular, en el EE.UU.- y que no tienen oferta pública en el país, pero que son posibles de negociarse en la Bolsa de Buenos Aires de la misma manera en que se operan los papeles locales. Al igual que las acciones, los Cedears quedan en custodia en la Caja de Valores y, como cualquier activo en la Bolsa, su operatoria -compra/venta- se realiza siempre en moneda local (pesos). Y es más, su operatoria es completamente sencilla. Se negocian de la misma manera que cualquier papel local y con los mismos costos, explican desde la consultora bursátil Portfolio Personal.
Concretamente, al comprar un Cedear, el inversor adquiere un título representativo de una acción de una empresa o su fracción correspondiente, según sea el ratio de conversión establecido. Por ejemplo, el Cedear del Citigroup (C) tiene un ratio de 30 a 1, es decir, se necesitan 30 Cedears para integrar una acción del banco. De esta manera, el individuo tiene básicamente dos posibilidades: la primera es la de operar localmente el certificado tal cual lo adquirió; o bien la segunda, y en caso de desearlo, solicitar al emisor la conversión a las acciones correspondientes y operarlas en su mercado de origen.
Operativamente, los Cedears son emitidos por el Deutsche Bank. El mismo emisor es el depositario de los activos subyacentes de los certificados y es la entidad encargada de realizar la conversión en caso de ser solicitado por el inversor.
Con relación a las ventajas, una de las principales es claramente que su incorporación permite diversificar una cartera de inversiones –por ejemplo, acceder a empresas de sectores que acá no cotizan o bien papeles con atractivas políticas de dividendos-, y lógicamente con un riesgo diferente al de los típicos activos locales.
Incluso es una manera de dolarizar parte del portfolio; esto es producto de que la cotización del Cedear responde no solo a la evolución de la acción subyacente, sino que también reacciona a una eventual devaluación del tipo de cambio. Por ejemplo, en lo que va de este año el papel en Citi en dólares en el NYSE ganó poco menos de 23%, mientras que
el Cedear del banco en pesos superó el 65.5% de suba. Lógicamente, la diferencia se explica porque su comportamiento siguió la evolución del dólar marginal. De hecho, el tipo de cambio implícito entre la acción del Citi en USD y la cotización de una acción en pesos en la plaza porteña pasó de $4.60 a fines de diciembre a $6.20 actualmente (+34%). Por ende, entre una de sus ventajas, es claro que los Cedears actúan como una cobertura ante una eventual devaluación.
Ahora bien, la principal desventaja de la operatoria de Cedears es la baja liquidez que existe en la mayoría de ellos. Son pocos los papeles que cuentan con negocios diarios, a pesar de que se encontrarían operativos más de 150 que representan compañías líderes extranjeras. Es por ello, que a la hora de posicionarse en este instrumento no solo hay que analizar la solidez y perspectivas de la compañía, sino que también hay que tener en cuenta si posee la liquidez suficiente como para poder entrar o salir del mercado cuando el inversor lo necesite o lo busque (o incluso cuando lo determine el contexto).
Este año, la operatoria de Cedears sumó unos $ 1250 millones, mientras que para tener como referencia en acciones locales se operaron en el mismo lapso unos $ 7350 millones (según datos de Bolsar). El ratio, si sumamos ambos activos, nos da que del total de negocios un 15% responde a Cedears y el 85% a papeles locales. Este 15% es superior al 7% observado en el 2011, pero en línea con el promedio visto entre 2005-2010.
Incluso también hay que remarcar su concentración. Sólo el volumen operado en 15 Cedears explica más del 45% de los negocios mencionados, cuando –como repetimos- habría operativos más de 150. Es más, sólo el Citi -que es el Cedear más operado- explica poco más del 10% de los $ 1248 millones.
Mientras que otro tema no menor es la presencia bursátil; es decir, el total de ruedas en las que hubo operaciones del Cedears durante este año, sobre las 176 que existieron hasta el 20 de septiembre pasado. Y acá el análisis se restringe aún más. Sólo dos papeles –el del Citi y el de Apple- tiene una presencia mayor al 90%; con operaciones promedio diarias de 35 y 18 respectivamente.
En conclusión, el inversor debe conocer claramente cuáles son los beneficios de los Cedears, pero también analizar antes de ingresar al mercado su liquidez. Una de las maneras elegidas, como recién hemos analizado, es su presencia en el mercado como una primera lectura de qué tan fácil o no puede ser salir o entrar del papel. Incluso decimos ampliar la información útil para la toma de decisiones sobre los primeros tres Cedears que figuran en el cuadro adjunto.
Fuente: Portfolio Personal