Las gigantescas inyecciones de estímulo provistas por los principales bancos centrales del mundo están provocando un efecto dominó en los mercados globales, lo que ha llevado a que una serie de gobiernos, desde Brasil hasta Turquía, adopten medidas para impedir que una entrada masiva y súbita de capitales dispare el valor de sus monedas y merme sus exportaciones.
El Banco de Japón se convirtió el miércoles en el último banco central en relajar su política monetaria, después de que los dos mayores bancos centrales del mundo prometieran emprender programas ilimitados para apuntalar sus economías.
El Banco Central Europeo (BCE) informó a inicios de mes que está dispuesto a comprar deuda de los países de la zona euro que necesitan ayuda para controlar sus altos costos de endeudamiento. Por su parte, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), anunció la semana pasada un nuevo programa para inyectar al menos US$40.000 millones mensuales en los mercados financieros hasta que la economía se recupere. Muchos inversionistas esperan que el Banco de Inglaterra también divulgue medidas para estimular el crecimiento.
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