La usina “Vuelta de Obligado” nació a principios de 2011 con financiamiento 100 por ciento privado. Estuvo gestionada por las generadoras Sadesa, Endesa y Duke Energy con los fondos que les adeuda el Estado y que forman parte del Foninvemem, el mecanismo creado por la administración kirchnerista para canjear el pago de las deudas por nuevas inversiones.
Inicialmente, las empresas privadas iban a poner por esta vía el equivalente al 70% de la inversión, mientras que el resto iba a salir del financiamiento de los proveedores o de un aporte adicional del Estado.
Las privadas licitaron el año pasado las obras y recibieron cuatro ofertas. Las más baja correspondió al grupo Isolux-Ansaldo (US$ 722 millones), seguida por Duro Felgueras- General Electric (US$ 820 millones), Siemens (US$ 830 millones) y Alstom-Techint (US$ 860 millones).
Luego de pedirle al grupo Isolux-Ansaldo que financie los US$ 250 millones que faltaban para el total de la obra, las generadoras privadas cambiaron sorpresivamente de idea y decidieron pedirle una mejora de ofertas al resto de los proveedores que habían arrimado las propuestas más caras.
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Paran la construcción de una fábrica anunciada
Es la Central Térmica Vuelta de Obligado ubicada en Timbúes en la provincia de Santa Fe. El pasado 5 de julio la presidenta anunció la adjudicación de esta obra y comunicó una inversión de 770 millones de dólares más la participación de la empresa local Fainser.