En los primeros seis meses del año, las exportaciones de la industria vitivinícola (vino a granel, embotellado, espumante y mosto) llegaron a los US$537 millones, lo que significa un crecimiento del 15,3% en valor y un 29,5% en volumen. De esta manera, las ventas al exterior de la industria superarían con cierta comodidad los US$1.100 millones en el año.
La buena noticia, sin embargo, se oscurece un poco cuando se desglosan las cifras según el tipo de producto. Así, si bien el total del segmento “vino” creció, en dólares, un 11,5%, en realidad lo significativo fue el incremento del 184,3% en las ventas al exterior del vino a granel y el 33,5% de suba en los despachos de mosto, los que marcaron el ritmo de la suba. Tanto, que el total de vino fraccionado (es decir, en botella, tetra y otros envases) trepó apenas un 0,8% respecto a los primeros seis meses de 2011.
En otras palabras: se estaría “primarizando” el comercio internacional de vinos argentinos, que creció en el mundo de la mano de las botellas. “El vino embotellado tiene buena dinámica y se va a sostener, pero la exportación de granel no reemplazó al embotellado más barato”, sostuvo Exequiel Barros, de la consultora Caucasia Thinking Wine.
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