El grupo automotor alemán Volkswagen detalló hoy la operación por la que absorberá la marca de coches de lujo Porsche y negó haberse beneficiado de una argucia legal para ahorrarse miles de millones de euros en impuestos.
La fusión tendrá lugar dos años antes de lo previsto y se cerrará el 1 de agosto, cuando Volkswagen haya adquirido el 50,1 por ciento de las acciones restantes de Porsche. El otro 49,9 por ciento ya está en poder del gigante de Wolfsburgo.
"Se ha abierto el camino para un futuro común", celebró el director ejecutivo de Volkswagen, Martin Winterkorn, al presentar la operación en la central de Wolfsburgo.
"Volkswagen y Porsche deben estar juntas. Así podremos seguir incrementando fuertemente nuestras capacidades tecnológicas y económicas", añadió.
También su homólogo en Porsche, Matthias Müller, destacó que la compra reducirá gastos, pero también impulsará nuevos negocios: "Con eso podremos asumir inversiones estratégicas".
El acuerdo de opción de compra firmado en 2009 estipulaba el pago de una fuerte carga de impuestos si la operación se concretaba antes de mediados de 2014, por lo que ambas empresas parecían condenadas a esperar que venciera ese plazo para avanzar en la fusión.
Tras meses de negociaciones, sin embargo, se acordó que Volkswagen pagara cerca de 4.460 millones de euros y una acción. La fórmula le permite presentar la operación no como compra, sino como reestructuración -legalmente libre de impuestos- y ahorrarse así el pago de unos 1.500 millones de euros al Estado.
La solución no gustó en el ámbito de la política. "Todo eso podrá ser legal. Pero demuestra que necesitamos con urgencia una legislación impositiva clara y justa", acusó el jefe de la fracción parlamentaria de los liberales, Rainer Brüderle, tras conocer los detalles del pacto.
”Muchos trabajadores soñarían con una indulgencia semejante por parte de los órganos de recaudación", añadió.
Volkswagen, primera automotriz de Europa, rechazó las críticas de plano y las calificó de "populismo puro". "No comprendemos en absoluto las declaraciones del señor Brüderle", sostuvo el portavoz de la empresa, Stephan Grühsem.
También el director financiero del grupo, Hans Dieter Pötsch, aseguró que el Estado se beneficiaría de la operación.
"Se pagarán impuestos muy por encima de los 100 millones de euros", estimó. Además, la fusión permitirá a ambas automotrices ahorrar costos e incrementar los beneficios.
Pötsch descartó tajantemente que se eligiera esa fórmula para la transacción para aprovechar un agujero legal: "Las cifras que circulan sobre impuestos no pagados carecen de todo fundamento".
Fuente: DPA.de