Estados Unidos reducirá a la mitad su dependencia del petróleo de Medio Oriente para fines de esta década y podría eliminarla por completo para 2035 debido a una menor demanda y la rápida expansión de nuevas fuentes de crudo en el hemisferio occidental, anticipan ahora los analistas.
El cambio, un resultado de avances tecnológicos que están dando pie a nuevas fuentes de petróleo en formaciones de rocas de esquisto, arenas petroleras y en las profundidades del océano, implica profundas consecuencias para la economía y la seguridad energética estadounidenses. Una buena parte de esta sorprendente abundancia proviene del uso extendido de la fracturación hidráulica, o fracking en inglés, una técnica perfeccionada durante la última década en campos estadounidenses en los que previamente se consideraba que no valía la pena explorar.
Para 2020, casi la mitad del crudo que consume en EE.UU. será producido en ese país, mientras 82% provendrá de su lado del Atlántico, según la Oficina de Información Energética de EE.UU. Para 2035, los envíos de petróleo desde Medio Oriente a EE.UU. y Canadá "podrían prácticamente desaparecer", predijo hace poco la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en parte debido a que autos que consumen menos energía y un aumento en el suministro de combustible renovable ayudarían a reducir la demanda.
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EEUU experimenta un renacimiento petrolero
Para 2020, casi la mitad del crudo que consume en EE.UU. será producido en ese país, mientras 82% provendrá de su lado del Atlántico, según la Oficina de Información Energética de EEUU.