El año próximo, la soja podría recuperar su condición de heroína en la película de la economía argentina. En la campaña que está terminando, la sequía hizo que la cosecha estuviera 11 millones de toneladas por debajo de lo esperado, lo que contribuyó a alimentar la versión oficial de que el mundo –y el clima– se nos vino encima. Sin embargo, la sequía tuvo un efecto positivo, ya que la menor oferta hizo que los precios subieran más allá de los pronósticos. El presupuesto nacional de este año se armó con una estimación de US$440 por tonelada de soja y ayer tocó los US$644 en el mercado de Chicago. Para la próxima cosecha, todo indica que el clima nos volverá a sonreír, se batirán los recórds de producción y el país recibiría entre US$5.000 y 8.000 millones adicionales a lo obtenido este año gracias al “yuyo” (ver página 7).
Datos de la consultora Economía y Regiones (E&R) muestran que aun con el repunte de los precios, este año las exportaciones de soja estarán US$2.680 por debajo de 2011. Pero el año próximo la historia será diferente. “Si asumimos que la cosecha del año próximo iguala al récord de la cosecha 2009/2010 –52 millones de toneladas–, las exportaciones del complejo sojero ascenderían a US$27.500 millones, superando por 17,3% los ingresos de 2012, que habían sido de US$23.400”.
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