Ni siquiera en los lugares más recónditos de América Latina sorprende toparse con algún vecino tecleando frenéticamente su celular de nueva generación. Granjeros, empresarios, médicos o comerciantes están unidos por ese aparato ahora interactivo que ha logrado seducir a buena parte de la población del planeta.
Y es que realizar o recibir una llamada en Latinoamérica nunca había sido tan fácil como ahora. Según un nuevo informe, el 98% del territorio tiene recepción de señal de celulares, y el 84% de los hogares están subscritos a algún servicio de telefonía móvil. Las cifras que Maximizing Mobile for Development , maneja a nivel mundial son también admirables: tres cuartas partes de la población tiene acceso a celulares, y hay alrededor de seis mil millones de suscriptores, según publica hoy el Banco Mundial en su portal.
En Chile, por ejemplo, los granjeros subscritos a un servicio de mensajes de celular respaldado por el gobierno, reciben SMS diarios sobre los precios del mercado y las predicciones meteorológicas, hecho que les ha permitido aumentar la productividad. Al tratar solamente con SMS, la fiabilidad de la recepción está garantizada.
La incursión de Internet en los celulares ha venido escalando vertiginosamente desde 2005, y ha representado el 24% de todas las subscripciones móviles en Venezuela, y el 21% en México. A la vez, este hecho ha posibilitado la incorporación al mundo online de regiones antes sin acceso.
En cuanto a la transición de la tecnología de 2G a 3G, América Latina es vista como un ejemplo a seguir, según remarca el informe mencionado anteriormente.
De todas formas, dicho informe advierte que varios países de ingreso medio en la región no desarrollaron todo el potencial que tenían durante los últimos cinco años.
De media, el 81% de las subscripciones en América Latina son prepagas, mientras que en los países de ingreso alto es del 36% y en África Sub-Sahariana de 96%. En 2010, se habló una media de 141 minutos al mes. La única excepción fue Argentina, donde las llamadas cayeron entre 2005 y 2010, con la gran mayoría de usuarios (97%) usando mensajes de texto para comunicarse regularmente.
Nicaragua es el país de la región con los precios de celulares más caros de toda la región -14,3% de la Renta Nacional Bruta (RNB) per cápita-, aunque el acceso a telefonía móvil aumentó cerca de un 40%. En el otro extremo, Panamá se sitúa como uno de los países donde conseguir un celurar es más barato -1.5% del RNB per cápita- y las subscripciones llegaron a 204 cada 100 personas en 2010, mientras que en 2005 apenas eran de 50 cada 100 personas.
A medida que la telefonía móvil evoluciona, los celulares se han convertido en mucho más que herramientas para comunicarse, ofreciendo variedad de oportunidades, desde gestiones bancarias hasta acceso a información sobre la salud.
Una tendencia global
El nivel de crecimiento de la tecnología móvil no tiene precedentes en la historia. Dado que los precios tenderán a bajar, el informe pronostica que el uso de celulares continuará aumentando, expandiéndose hacia áreas más rurales.
“Las comunicaciones móviles ofrecen valiosas oportunidades para promover el desarrollo humano y económico, desde el acceso a información básica sobre salud hasta los pagos en efectivo, el impulso a la creación de empleo y los estímulos a la participación ciudadana en procesos democráticos”, indicó Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. “El desafío radica ahora en propiciar que las personas, las empresas y los Gobiernos de los países en desarrollo creen sus propias aplicaciones móviles, pertinentes para el contexto local, de modo que puedan sacar el máximo provecho de estas oportunidades”.
En este nuevo informe, el tercero de la serie del Banco Mundial sobre tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para el desarrollo, se analiza el crecimiento y la evolución de la telefonía móvil, y el auge de los servicios basados en datos (incluidas las aplicaciones) para teléfonos celulares. En el informe se analizan las consecuencias de la nueva “economía de las aplicaciones” en el desarrollo, en particular la agricultura, la salud, los servicios financieros y el gobierno, y el modo en que está cambiando los enfoques respecto de la actividad empresarial y el empleo.
Fuente: Banco Mundial