La industria turística en el país está sintiendo los efectos de la desaceleración económica y se ajusta el cinturón para el aterrizaje. Tras varios años de crecimiento en el flujo de turistas, tanto residentes como del exterior, en los últimos meses se advierte un cambio de tendencia que ha puesto en guardia a los agentes del sector. El tema no es menor si se considera que el turismo representa un 7% del PBI y generó en 2011 ingresos de divisas por unos US$3.500 millones.
La menor afluencia de extranjeros en lo que va del año hoy es el principal motivo de preocupación entre los empresarios del sector, según se vio durante el 38° Congreso Argentino de Agentes de Viajes y Turismo, organizado en Salta por AAAVyT, (Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo), la cámara que reúne a las agencias del país.
A esto se suman los temores de los operadores ante el escenario de menor actividad económica en la Argentina, en un contexto inflacionario que empuja los precios de bienes y servicios turísticos. Hay consenso en que la política de feriados beneficia al movimiento de turistas internos pero las dudas persisten frente a un horizonte de incertidumbre económica.
Según la última Encuesta de Ocupación Hotelera (Indec), en marzo de 2012 se registró una caída del 5,4% (residentes) y 4,8% (no residentes) frente a igual mes del año anterior. Algunos agentes dicen –off the record– que “la caída real de la actividad sectorial este año será del 20%”.
Para seguir leyendo esta nota entrar aquí.