La distribuidora eléctrica Edenor salió a intentar aplacar la tormenta de versiones que se desató el viernes sobre una posible intervención del Gobierno en el sector eléctrico, luego de que los directores de la ANSES rechazaran los balances y la gestión de Pampa Energía, la empresa de Marcelo Mindlin que controla la distribuidora de luz de media Capital y el norte del conurbano.
En un comunicado que envió a última hora del jueves a la Bolsa de Comercio porteña, Edenor informó que los representantes del ente previsional sí aprobaron sus balances y su gestión, a diferencia de lo ocurrido con la firma madre. Voceros de la compañía dijeron a BAE no tener “la más mínima idea” de lo que originó los movimientos bruscos de sus acciones en Wall Street, donde el lunes (feriado en Buenos Aires) se disparó un 17% para después caer ayer y anteayer. Los títulos del resto de las energéticas (ver abajo) también sufren una ola de ventas.
Tal como informó en exclusiva BAE el lunes último, la asamblea de accionistas de Pampa Energía puso el viernes al descubierto los crecientes cortocircuitos entre el Gobierno y Mindlin. El acta de la asamblea de Pampa, entregada también ayer a la Bolsa, lo confirmó: allí consta que no hubo unanimidad en ninguno de los 13 puntos del orden del día.
Las decisiones se tomaron “por mayoría” y no “por unanimidad” debido a que los representantes de la ANSES llegaron con el mandato de rechazar cada una de las propuestas de Mindlin. Según pudo reconstruir BAE por fuentes oficiales, la decisión la habían tomado previamente el jefe de la ANSES, Diego Bossio, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, luego de una serie de tensas reuniones que compartió Mindlin con funcionarios de Planificación y Trabajo.
La cartera laboral se involucró en las negociaciones sobre el futuro de las distribuidoras desde que Edesur y Edenor avisaron al gremio de Luz y Fuerza que no podrían afrontar recomposición salarial alguna durante 2012 y que tampoco tenían certezas sobre el pago de los salarios del personal en los próximos meses. Las empresas aducen que se los impide el congelamiento tarifario que ya lleva 12 años.
Para disipar las versiones de una eventual intervención estatal o incluso de una quite de concesión o una expropiación de acciones al estilo de YPF, Edenor hizo hincapié en la aprobación de sus balances y gestión por parte de la tropa de la ANSES. En su caso, los puntos sí se aprobaron por unanimidad. Además, la distribuidora avisó a los inversores de la Bolsa que ya tienen a su disposición el dinero de los vencimientos de deuda que operaban esta semana por unos seis millones de pesos, para desmentir que se encuentre al borde de la cesación de pagos, como también especularon algunos operadores.
La acción de Edenor, de todos modos, se desplomó un 7,4% y empujó hacia abajo el índice Merval. La de Pampa, también incluida en el panel de las líderes, cayó un 3,6%.
Los rumores de una intervención estatal en el sector eléctrico no sólo responden a la actitud del viernes de los enviados de la ANSES, que heredó de las AFJP un 22% de Edenor y un 20% de Pampa Energía. También estuvieron alimentados por los reclamos en su contra que llevaron varios intendentes oficialistas del conurbano a la Casa Rosada (ver página 2), y a la amenaza a los gremios sobre los sueldos.
Por su parte, la multinacional ítalo-española que controla Edesur avisó la semana pasada que reducirá al mínimo sus inversiones en la Argentina, también a raíz del congelamiento tarifario y las pérdidas que arrastra la distribuidora del área metropolitana sur. Al presentar su plan de negocios para todo el mundo durante los próximos cinco años, la española Endesa (controlada en un 92% por la italiana ENEL) informó que desembolsará unos u$s6.800 millones en América latina, un monto que por primera vez supera al destinado a España y Portugal. Pero aclaró que el grueso de ese dinero irá a Chile, Brasil, Colombia y Perú, países donde intentará crecer más aceleradamente.
Las fuentes consultadas en Edenor también procuraron restar importancia a la alerta que se encendió en el Gobierno por la crisis financiera del sector eléctrico. “Kicillof quiere determinar el costo de generación, transporte y distribución para ver cómo se reacomoda el esquema de subsidios y cómo asiste al sector. Pero nadie del Gobierno nos dio a entender que haya una avanzada de intervención”, deslizaron.
Lo que más irritó al Gobierno, según las fuentes oficiales, fue que Mindlin haya endeudado a las distribuidoras que compró en el interior para luego venderlas. “Se comporta como gerente financiero y no como empresario”, le espetaron.
Fuente: Alejandro Bercovich Diario BAE.