El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, “festejó” ayer que el dólar hubiera alcanzado los 2 reales, poniendo más presión sobre el peso argentino. “El dólar alto beneficia a la economía brasileña porque da más competitividad a los productos brasileños. La industria brasileña puede competir mejor con los importados, que se encarecen”, explicó Mantega.
La contracara de la “alegría” brasileña es la mayor preocupación de los industriales argentinos . Y no es para menos. Una cuarta parte del comercio exterior argentino va y viene de Brasil donde, con un menor ritmo inflacionario, en los últimos 75 días el dólar subió más de un 17% . En Argentina, con una inflación del 2% mensual, el dólar oficial apenas se movió un 2,5%, encareciendo los costos internos en términos reales, informa hoy el diario Clarín.
A esto se agrega la depreciación del euro, que encarece las ventas argentinas a Europa, ya enflaquecidas por la crisis que atraviesa el viejo continente. En ese lapso, el euro retrocedió casi un 3%.
Ya en marzo pasado, las exportaciones a Brasil retrocedieron un 2% y a Europa cayeron un 13% . Por eso se descuenta que esas caídas se acentuaron en las últimas semanas, restando divisas al mercado de cambios local.
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