Unilever PLC negocia la construcción de una planta procesadora de aceite de palma en Indonesia, un proyecto de US$100 millones, en un intento de acelerar su compromiso para producir el aceite de una manera que no destruya el medio ambiente.
Unilever intenta seguir más de cerca la fuente de origen del aceite que usa, en un momento en el que la industria no ha cumplido su promesa de extraer el ingrediente clave de forma menos perjudicial. La cosecha del aceite de palma se ha convertido en un tema medioambiental polémico por el papel que desempeña en la desforestación de países como Indonesia o Malasia, donde las selvas tropicales se eliminaron para acomodar las plantaciones de aceite de palma. En el proceso, los hábitats de orangutanes, tigres y rinocerontes se destruyeron.
Unilever está avanzado en las negociaciones con el gobierno indonesio para construir una planta, que produzca aceite de palma de un modo menos nocivo para el medio ambiente en Sumatra y abastezca a Unilever con 10% de su consumo anual. La compañía espera empezar con el proyecto a finales de este año.
El conglomerado anglo-holandés es el mayor consumidor de aceite de palma en el mundo, ya que usa 1,36 millones de toneladas del ingrediente para fabricar productos como el jabón Dove.
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