La economía de España se hunde en el abismo

El país está en recesión. El último boletín del Banco de España anticipa que la tasa trimestral del PBI retrocedió un 0,4% entre enero y marzo, una caída que amplifica en una décima la registrada en el trimestre final de 2011. La oficina de estadística comunitaria, Eurostat, confirmó además que el déficit fiscal primario cerró en el 8,5% del PBI, frente al rojo del 6% previsto. Hay una fuga de inversores en deuda pública española por 32.000 millones de euros.

Mariano Rajoy, jefe de gobierno de España, blanqué un déficit fiscal del 8,5% del PBI.
Mariano Rajoy, jefe de gobierno de España, blanqué un déficit fiscal del 8,5% del PBI.

La situación de España se agrava con el correr de los días. El país está en recesión, el Estado cerró el 2011 con un déficit primario del 8,5% de su PBI y los inversores ya no confían en su capacidad de pago, por lo que se redujeron 11% las inversiones en sus títulos de deuda, según confirman hoy una seria de notas publicadas por el diario El País y la agencia de noticias EFE.

A la nueva recesión en la que se ha sumido la economía española solo le faltaba el respaldo estadístico. La primera confirmación la acaba de suministrar el Banco de España. Su último boletín económico anticipa que la tasa trimestral del PBI retrocedió un 0,4% entre enero y marzo, una caída que amplifica en una décima la registrada en el trimestre final de 2011.

El Banco de España —cuya estimación debe ser aún validada por el Instituto Nacional de Estadística, dentro de una semana—, corrobora así lo que ya todo el mundo daba por descontado: que la economía española había enlazado dos trimestres en retroceso, ajustándose así a la definición más extendida de recesión. Y también está en línea con los vaticinios más recientes de los expertos, que apuntan a que la recesión se agravará hasta el verano.

En términos anuales, el PIB ya está en terreno negativo (-0,5%). Según los servicios de estudios privados, esa comparación anual llegará a superar el -2% a lo largo de 2012. Es la segunda recesión que sufre la economía española en poco más de tres años, aunque en 2009, después del colapso internacional, la caída fue más pronunciada (-3,7%).

Mayor déficit
La oficina de estadística comunitaria, Eurostat, publica hoy las cifras del déficit en 2011 que confirmarán si el desvío fiscal en España fue de dos puntos y medio como anunció el Gobierno de Mariano Rajoy, hasta el 8,51% del PIB frente al 6% previsto.

La CE nunca ha dudado abiertamente del desvío fiscal español de 2011, pero sí ha manifestado su incomodidad por el baile de cifras y el aumento gradual del déficit a raíz del cambio de Gobierno en España.

Bruselas se mostró, además, reticente a aceptar una flexibilización del objetivo de reducción de déficit para este año antes de conocer los datos consolidados que publicará hoy Eurostat, si bien finalmente y ante la presión española, que llegó a anunciar unilateralmente una meta del 5,8 %, accedió a dar cierto margen.

Aceptó, en concreto, que los esfuerzos españoles por rebajar el déficit este año se detengan en el 5,3 %, cinco décimas menos de lo que quería España, pero nueve por encima del 4,4 % pactado en un principio.

Para 2013, en cambio, el objetivo de déficit se mantuvo en el 3 % del PIB.

La publicación estadística comunitaria de hoy, que en realidad no es más que una mera compilación de los datos remitidos por las capitales europeas a Bruselas, sí tiene un valor simbólico porque oficializa los anuncios de desvío de las cuentas españolas.

La CE propuso la semana pasada revisar las normas que regulan la recogida y gestión de datos estadísticos en la UE para garantizar su calidad, independencia y fiabilidad y evitar que se repitan escándalos como el falseamiento de los datos fiscales que Grecia enviaba a Bruselas.
Más allá de los datos sobre el déficit, los gobiernos nacionales deben enviar a Bruselas antes de finales de mes sus planes nacionales de reformas, así como sus programas de estabilidad y de convergencia (estos últimos para países no miembros del euro).

Sobre la base de toda esa información, la CE formulará a finales de mayo recomendaciones por países, dentro del marco del Semestre Europeo, que guiarán las políticas económicas de los Veintisiete en los próximos años.

Menos inversión
Y esta combinación de recesión con mayor déficit fiscal, están generando incertidumbre entre los inversiones en deuda soberana. Tanto es así que el dinero internacional está en retirada de la deuda pública española, una muestra —otra más— del clima de desconfianza hacia la economía española y su capacidad de seguir pagando las deudas en tiempo y forma en el futuro. La incertidumbre tiene mucho de emocional, de difuso, pero también puede traducirse en euros contantes y sonantes. El saldo vivo de la inversión foránea en títulos del Estado ha caído en 31.500 millones en un año —de febrero de 2011 hasta febrero de este año, el dato más reciente—, lo que significa un retroceso del 11% que deja la cifra en 244.595 millones.

La participación internacional en el total de la deuda del Estado mengua a marchas forzadas. Si en 2010 era el 54,8% la porción en manos extranjeras, en 2011 quedó en el 50,4%. Pero la caída más abrupta se ha dado hace muy poco, solo dos meses: el peso de los inversores foráneos ha pasado de ese 50% en diciembre a un 42% en febrero. Ocho puntos en 60 días.

Porque en ese breve lapso, de la cartera internacional en bonos y letras del Estado se han evaporado 25.000 millones.

Pesimismo
A ojos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el panorama para la economía mundial es un poco menos negro que tres meses atrás, cuando publicó una drástica revisión a la baja de sus previsiones económicas. La mejora, aún “muy frágil”, respecto al vaticinio de enero, se centra en los países avanzados, los mismos que lastran el crecimiento global desde el colapso financiero de 2008. La única excepción, España.

En el plano del crecimiento, lo que en el caso del resto de grandes economías europeas, Estados Unidos (2,1%) y Japón (2%) es un pronóstico mejor, un puñado de décimas de PIB más en la previsión para 2012, es en la economía española un par de décimas menos. El descenso del PIB español que anticipan los expertos del Fondo, un 1,8%, es ya muy similar al que se pronostica para Italia (-1,9%, cuando en enero era -2,2%). También, es ahora algo peor que la anticipada por el Gobierno de Mariano Rajoy (-1,7%). Pese a ello, el organismo ve "señales positivas" de estabilización, aunque restringidas al ámbito de la competitividad.