Un cambio drástico para Repsol, su valor de mercado descendió abruptamente. Todo comenzó con los rumores de una nacionalización de YPF y de la consecuente expropiación de acciones a Repsol.
Si bien entre entre 1993 y 1998 la firma Yacimientos Petrolíferos Fiscales -YPF- fue una de las principales cotizantes de la plaza argentina luego sería privatizada y Repsol tomaría el control. En los últimos años, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner comenzó a arremeter con anuncios y rumores la compra de acciones a la compañía petrolera.
Esto generó, de hace un tiempo a esta parte, en forma ininterrumpida la declinación constante del papel, del valor de la acción.
Según publica el Cronista, en los últimos años lo bajo de la liquidez de Repsol la sumieron en un lugar marginal para el inversor, consciente de que la falta de floating es peligrosa para el accionista, ya que implica siempre un sobreprecio a la hora de comprar y un costo a la hora de vender.
Hace sólo 24 meses, cuando la expectativa de un desprendimiento de una parte del capital de YPF por parte de Repsol alimentaba la ilusión de fuerte incremento en la cantidad de acciones y de negocios en el mercado local, hubo quienes salieron a vender cotillón profetizando la era YPF.
Incluso los hubo que prometieron vender acciones de YPF en las estaciones de servicio, una forma de hacer popular entre los argentinos lo que desde hace décadas no lo es: el ahorro. La idea-fuerza era: que cada argentino tenga acciones de YPF.
En el caso de YPF, cuya acción llegó a valer u$s 58 hace algunos meses y que cerró ayer a u$s 19,50, hoy el valor de mercado se encuentra en los u$s 7.669 millones. Para tener una referencia, con el valor que perdió pueden comprarse la totalidad de los bancos privados del sistema financiero argentino. Y sobra dinero.
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