Guillermo Moreno encabezará desde mañana una misión comercial junto con más de 200 empresarios y funcionarios de Gobierno, la primera misión comercial organizada por la Secretaría de Comercio Interior que dirige el polémico y multifacético funcionario.
A simple vista, parece un escenario ideal para hacer negocios porque se trata de economías complementarias -hoy la primera necesidad de la Argentina pasa por el combustible, y alimentos es lo que más tiene para ofrecerle al mundo-, aunque la contracara es que hacer culminar con éxito cualquier negociación en Angola -al igual que en la mayoría de los países africanos- no resulta tan fácil como espera el propio Guillermo Moreno, informa hoy el diario La Nación.
Angola es un importante productor de petroleo a nivel mundial.
La coincidencia generalizada entre las empresas argentinas que ya están haciendo negocios en Angola y los analistas en comercio exterior que conocen este mercado es que el grado de oportunidades comerciales que ofrece la ex colonia portuguesa es directamente proporcional a las incertidumbres y dificultades operativas. "Angola ofrece muchísimas oportunidades, aunque no deja de ser un mercado muy poco sofisticado en materia de alimentos, en el que prácticamente no se cumple la cadena de frío. Además de que ofrece una endeblez jurídica muy grande", advierte Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).
"El mejor negocio que ofrece Angola para la Argentina es comprarle petróleo crudo para refinar en el país y venderle alimentos procesados, maquinaria agrícola y fertilizantes, que son todos rubros que necesita el país y en los que la Argentina tiene claras ventajas competitivas. Pero como contrapartida, se trata de un país con un grado de corrupción fenomenal y de gran movimiento de drogas", señaló el economista Luis Palma Cané.
La misión comercial a Luanda está integrada únicamente por hombres, porque Moreno no quiso sumar a ninguna mujer, argumentado que el viaje se realizará en condiciones muy precarias, compartiendo habitaciones en el hotel. "De las tres noches, dos las vamos a pasar arriba del avión y además no es un lugar seguro", fue la explicación que le dio a una empresaria que estaba dispuesta a pagar los 2500 dólares que cuesta el paquete organizado por la Secretaría de Comercio Interior.
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