China aprobó un amplio paquete de reformas financieras en Wenzhou, una ciudad renombrada por su emprendimiento, que podrían servir de preludio a un intento a escala nacional de liberalizar el obsoleto sistema financiero chino.
La decisión del Consejo de Estado, el Gabinete chino, supone un importante paso simbólico hacia la remodelación de un sistema que desde hace tiempo se considera que impide el desarrollo de un modelo de crecimiento más sustancial y sostenible para la segunda mayor economía del mundo, informa hoy el diario The Wall Street Journal.
La principal prueba será comprobar si las reformas de Wenzhou se replican en otras zonas del país. En anteriores ocasiones, algunos esfuerzos de reforma prometidos no llegaron a materializarse y la tendencia del Gobierno al exceso de regulación podría impedir la innovación y provocar que su importante sistema de crédito informal siga sumergido.
En un comunicado, el Consejo de Estado señaló que permitiría a los bancos privados de Wenzhou, cuyo estatus legal está en el limbo, operar como empresas de inversión para aumentar la financiación disponible para las pequeñas y medianas empresas.
Las empresas más pequeñas llevan tiempo quejándose de que no han tenido acceso a los fondos porque los gigantescos bancos estatales chinos favorecen a otras empresas estatales, cuya capacidad de devolver lo que deben se considera garantizada por el Gobierno chino.
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