La balanza comercial arrojó un superávit de 1.341 millones de dólares en febrero pasado, lo que implica una mejora interanual del 121 por ciento, después de que entrara en vigencia ese mes las restricciones a las importaciones que dispuso el Gobierno.
Así lo anunció anoche la presidenta Cristina Kirchner, que celebró el resultado positivo y recordó que en febrero de 2011 el superávit comercial había sido de U$S 608 millones.
En un acto celebrado en el Museo del Bicentenario, la jefa de Estado destacó a su vez que el superávit de los dos primeros meses de 2012 asciende a U$S 1.891 millones, pese a factores estacionales que suelen atemperar el crecimiento de la balanza comercial en el comienzo del año.
El incremento del 121% con respecto a febrero de 2011 se produce después de la entrada en vigencia del nuevo régimen de Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), que impulsó el Gobierno en busca de acentuar el control aduanero sobre los productos que ingresan al país.
De todos modos, con esta medida el Ejecutivo nacional también pretende inclinar la balanza comercial en su favor y cerrar el año con un superávit de al menos 10.000 millones de dólares, como sucedió en 2011.
En ese caso, el Gobierno kirchnerista podrá completar un ciclo de 10 años consecutivos de saldo favorable entre exportaciones e importaciones y cumplir con una meta que tiene al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como su principal celador, con el respaldo de la Presidenta.
El anuncio de Cristina se produjo apenas horas después de que el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, cuestionara -una vez más- las restricciones que impuso el Gobierno y reiterara su pedido para revisar el sistema de licencias no automáticas para importar.
Mendiguren advirtió que "hay empresas paralizadas por la falta de insumos" en el país: "No tener acceso fluido a los insumos impacta en forma directa en el nivel de actividad", aseguró el titular de la central fabril.
Pese a todo, la administración nacional podría -incluso esta misma semana- ampliar la lista de productos a los que se les aumentaría el arancel de importación, en un nuevo intento para proteger el mercado doméstico y, fundamentalmente, reducir la salida de divisas del país.
Una nómina preseleccionada por funcionarios del Ministerio de Economía incluye a más de 100 productos, entre bienes de capital (en su mayoría) y bienes intermedios y al consumo.
En los pasillos de la cartera que preside Hernán Lorenzino trascendió además que la lista definitiva, con las posiciones arancelarias afectadas por la medida, podría ser aprobada antes del fin de semana por Cristina.
Luego, Argentina debería informar sobre esta decisión a la Comisión de Comercio Exterior del Mercosur.
Antes de llegar al despacho de Cristina en la Casa Rosada, el listado de productos debió haber pasado al menos por las manos de la ministra de Industria, Débora Giorgi, de su secretario Eduardo Bianchi y de la titular de la Secretaría de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, y -sobre todo- haber sido estudiado al detalle por Moreno.
En el proceso también tendría intervención el viceministro de Economía, Axel Kicillof.
Esta medida apunta a detener avalancha de productos excedentes por la crisis en Europa, provenientes de países desarrollados, y refrenar las importaciones chinas.
Quienes se beneficien aquí con el cierre de las fronteras tendrán que mantener los precios, invertir y generar puestos de trabajo, según prometieron los empresarios del sector en reuniones con funcionarios del Gobierno.
Fuente: NA