Louis Ferrante es un ex miembro del clan de los Gambino reconvertido en escritor al que no le faltan las palabras. Ni las ideas.
Precisamente eso vende en su último libro, el segundo desde que en 2003 abandonó la cárcel tras cumplir más de ocho años de pena por diversos delitos. 'Aprenda de la mafia' ofrece 88 lecciones de la Cosa Nostra que pueden hacer que su negocio vaya mejor, aunque sin necesidad de pegar tiros, informa hoy el diario El Mundo.es
"Cuando salí de la cárcel pensaba que el mundo empresarial legal iba a ser mejor que el de los bajos fondos, y me equivoqué. Cada vez que quería hacer algo me intentaban engañar". A Ferrante le falta tiempo para apuntar a la crisis de las hipotecas 'subprime': "En la mafia nunca prestábamos dinero a quien sabías que no podía devolverlo. No como los bancos, que dieron préstamos a gente que sabían que no podían pagar y ahora les están echando a la calle". Claro que, admite, si no pagabas a la mafia "posiblemente acabáramos poniéndonos violentos; pero si no dejas tu casa al no pagar la hipoteca también se ponen violentos", concluye.
Y de ese 'desengaño' nació el libro. La espina dorsal de 'Aprenda de la mafia' descansa sobre el "sentido común" y la "honorabilidad" de la Cosa Nostra. "La mafia tiene un código ético, perverso, pero en el que siempre sabes a qué atenerte y donde la palabra es ley". Así que, violencia aparte, Ferrante afirma que "aunque resulte chocante, la mafia puede ser un modelo de ética empresarial".
Ya puestos, le pedimos que elija tres consejos esenciales que él reparte, como las lecciones de su libro.
• Para el jefe: "Ten cuidado con el 'hibris', que decían los griegos, cuando alguien se vuelve muy rico y poderoso y cree que ya no necesita el consejo de nadie y se vuelve arrogante".
• Para el empleado: "Cualquiera puede conseguir un trabajo si está dispuesto a trabajar a comisión. En la mafia siempre vas a comisión. En la vida real la mayoría quiere acomodarse y recibir una nómina fija todos los meses".
• Para los mandos medios: "Si quiere subir en la empresa, no sea llamativo ni haga ostentación. La gente te aguanta mientras ganes dinero, pero les caerás mal, y cuando las cosas no te vayan bien nadie va a estar ahí para apoyarte".
Y esto es sólo el principio, porque para él los paralelismos entre ambos mundos son evidentes: "La mafia hace negocios a diario. Si eliminas la violencia, el mafioso lo que intenta es ganar dinero cada día, buscar oportunidades de mercado". No sólo eso. En la mafia "todo gira en torno a las ideas. Alguien dice 'tengo una idea', y los demás le escuchan. En la mafia, siempre puedes llegar directamente hasta el jefe si tienes una buena idea que contarle. Eso debería hacerse en las empresas".
Otras lecciones, elegidas al azar, recogidas en su libro: no termine en el maletero de un coche: evite las intrigas de oficina; o, no pida limosna, cultive la agresividad; otra más, los tipos más duros son los más susceptibles: nunca avergüence a nadie en público; una última, pague sus impuestos a Hacienda: lo que hemos aprendido de Al Capone... y así hasta 88.
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