Diversos legisladores estadounidenses que participaban en horas tardías de este domingo en negociaciones a puertas cerradas en busca de una solución que evite que Estados Unidos caiga en el "abismo fiscal" se mostraron poco optimistas en cuanto a que las partes lleguen a un acuerdo antes de este lunes.
"Estos acuerdos grandes, grandes, suelen producirse casi siempre en el último minuto", comentó el senador demócrata Charles Schumer.
Actualmente demócratas y republicanos sólo cuentan con 30 horas para lograr un acuerdo si quieren evitar que el país caiga en el llamado "abismo fiscal", momento en el que expiran las exenciones fiscales aprobadas durante la presidencia de George Bush y entran en vigor de forma automática recortes presupuestarios que podrían disparar despidos y rescisiones contractuales, informa hoy la agencia DPA.de
El líder demócrata en el Senado, Harry Reid, anunció hoy que la Cámara alta retomará las negociaciones este lunes a las 11:00 hora local (16:00 GMT), lo que implica que hoy ya no se producirán avances.
La falta de acuerdo presupuestario entre demócratas y republicanos antes de terminar el año derivaría en el aumento automático de impuestos, lo que a su vez impactaría en la economía estadounidense, advirtió hoy el presidente Barack Obama en su primera aparición en un talkshow dominical en más de tres años.
El mandatario acusó a los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes, de "tener un problema en decir sí" a las concesiones que él ofreció para evitar el "abismo fiscal", y aseguró que está decidido a que el aumento tributario recaiga únicamente en el dos por ciento de estadounidenses que percibe mayores ingresos.
"Empresas e inversores tendrían el próximo año una idea negativa de la situación económica", señaló Obama, que instó al Congreso a actuar y dijo esperar que se apruebe a tiempo una ley que evite una subida de impuestos para las clases medias.
La expiración de los recortes fiscales de la era Bush a última hora del lunes haría aumentar en promedio en 2.000 dólares anuales el aporte de los estadounidenses de ingresos medios, lo que lastrará el consumo.
Obama quiere mantener las exenciones fiscales, exceptuando el caso del 2 por ciento de los estadounidenses más acaudalados, mientras que los republicanos quieren que los más ricos conserven las ventajas fiscales y proponen recortes más severos en programas de beneficios para personas mayores o en programas de ayuda a los pobres.
Sin embargo, esa es una línea roja que los demócratas no quieren cruzar.
"Tengo una obligación con el pueblo estadounidense para garantizar que toda la carga no recaiga en las personas mayores y discapacitados", dijo Obama en la entrevista.
El líder demócrata en el Senado Harry Reid y el republicano Mitch McConnell han estado trabajando todo el fin de semana en busca de terreno común que puedan proponer a sus partidos para llegar a un acuerdo.
La expiración de los recortes fiscales de la era Bush a última hora del lunes haría aumentar en promedio en 2.000 dólares anuales el aporte de los estadounidenses de ingresos medios, lo que lastrará el consumo.
Ambos líderes reportaron este domingo que no se registraban progresos a pocas horas del encuentro parlamentario sobre el tema. McConnell afirmó que llamó al vicepresidente Joe Biden "para ver si podía arrancar" conversaciones, pero que eso no había dado frutos.
"Quiero que todos sepan que quiero que esto se haga, pero necesito un compañero de baile", graficó.
Reid, por su parte, señaló: "Continuaré intentando elaborar algo. Pero en esta etapa no tengo una contraoferta por hacer", y agregó que el líder republicano en el Senado "mostró absoluta buena fe, pero es que estamos distantes en algunos temas muy importantes".
Si los republicanos maniobran en el Parlamento para evitar que la medida sea sometida a votación, los recortes fiscales expirarían para todos, lo que significaría que los consumidores tendrían menos dinero disponible para gastar, y eso provocaría un "impacto adverso" en los mercados y la economía.
"Los demócratas pondrán sobre la mesa un borrador en el Senado y los republicanos la bloquearán, lo que significa que subirán los impuestos", expresó Obama.
Esto, combinado con recortes automáticos globales del gasto, involucraría una suma total de 600.000 millones de dólares al inicio de 2013, suma que derivaría en un aumento de la tasa de desempleo al 9 por ciento y llevaría a la economía estadounidense a un nivel de recesión, advierten los economistas.
Obama ha dicho por su parte que los demócratas en tal caso aplicarían otra estrategia a partir del 4 de enero, cuando los demócratas tengan más escaños que este año en el nuevo Congreso, aunque sigan careciendo de la mayoría. "La primera ley a votación serán entonces recortes impositivos", prometió Obama.