Latinoamérica se bifurca en dos subgrupos a medida que economías de la región muestran un dinamismo económico mucho mayor que el de otrora grandes potencias regionales. Hay dos grupos de países y Argentina ya no figura entre los de mayor crecimiento, según una nota publicada hoy por The Wall Street Journal.
El mayor crecimiento y la desaceleración marcan también otro dato a tener en cuenta: las economías más abiertas de la región exhiben hoy mayores tasas de crecimiento que las cerradas.
La trayectoria de las economías de América Latina se está bifurcando conforme países como Perú, Colombia, México y Chile crecen más rápido que el promedio global, mientras que Argentina y Brasil afrontan desaceleraciones debilitantes.
Brasil, que durante buena parte de los últimos 10 años fue un motor de dinamismo, anunció el viernes una expansión de 2,4% en el tercer trimestre frente a los tres meses previos, una cifra que estuvo por debajo de lo previsto y que echó por tierra las esperanzas de que los recortes en las tasas de interés y los incentivos tributarios generaran un repunte. El resultado sugiere que Brasil podría expandirse 1% este año, según Tendencias, consultora de São Paulo, lo que está muy lejos de las proyecciones oficiales de 4,5%.
Argentina, a su vez, ha registrado un crecimiento estelar en los últimos años que en 2011 llegó a 8,95%. Pero esto ha ido de la mano de una mayor intervención del gobierno en la economía y controles comerciales, que han aumentado bajo los gobiernos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su esposo y predecesor, Néstor Kirchner.
El gobierno ha iniciado una serie de polémicas reformas, como una iniciativa para restringir las importaciones a menos de que sean equiparadas por las exportaciones. La idea es que las empresas emplearán los dólares generados por las exportaciones para comprar bienes importados y, de esta manera, reducir la salida de dólares. No ha tenido ese efecto.
Las medidas proteccionistas dañarán el comercio y la industria de Argentina, señalan los economistas. "Crean empleos y demanda a corto plazo, pero no es sostenible ya que las empresas se desarrollan solamente como resultado de las regulaciones, y no de la innovación", afirma Daniel Hoyos, economista de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
En general, América Latina ha tenido muy buen desempeño durante la última década, especialmente a raíz del apetito de China por los recursos naturales de la región, lo que propulsó un alza en los precios de las materias primas.
No obstante, el enfriamiento de la economía global en los últimos dos años ha creado una división entre los países que promovieron con mayor energía reformas de libre de mercado y mantuvieron un control más férreo sobre las finanzas públicas y las que aprovecharon la abundancia proveniente del alza en los precios de los commodities para ampliar el papel del Estado en la economía.
Aunque toda la región ha perdido fuerza, el desempeño de las economías más abiertas ha sido mejor. Perú y Chile, por ejemplo, registraron crecimientos de 6,5% y 5,7%, respectivamente, en el tercer trimestre comparado con igual período del año anterior, de acuerdo a información reciente. Colombia se expandió 4,9% interanual en el segundo trimestre y México avanzó 4,2% en los primeros nueve meses del año frente a igual lapso de 2011, lo que casi triplica el crecimiento de Brasil. Argentina, en cambio, apenas creció 2,4% en el primer semestre, comparado con el mismo lapso del año anterior.
"Esta región de dos velocidades se mantendrá", indicó Neil Shearing, economista de mercados emergentes de Capital Economics Ltd. en Londres. "En un entorno global más débil, algunas de estas economías tendrán un desempeño relativamente bueno comparado con las que enfrentan profundos problemas estructurales".