Primer paso: dilatar las negociaciones. Segundo: ponerle un techo a los aumentos. Tercero: buscar segmentar esos aumentos y, como opción para compensar, subir el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.
El Gobierno nacional ya envió algunas señales sobre el camino que quieren que tomen las negociaciones salariales del año que viene, con el objetivo de desacelerar los aumentos como medida para frenar la inflación.
“Creatividad”. Ese es el eufemismo que usaron desde Casa Rosada para marcar la cancha y explicarles a los empresarios que marcan tendencia lo que quieren, según explica el diario Perfil. “Las posibilidades que se barajan para enfriar las subas salariales alrededor del 20% que le gustaría a la Casa Rosada incluyen atar aumentos a la productividad, establecer algún sistema de compensaciones que reduzcan la jornada laboral o segmentar según los aumentos de una canasta básica que sea acordada por trabajadores y empresarios”, detalla el artículo.
El problema con el que se encuentran las intenciones del Gobierno es la pelea sindical entre la CGT Balcarce y la CGT Azopardo liderada por Hugo Moyano. En ese escenario de conflicto parece difícil lograr acuerdos para tener un tope en los aumentos.
La clave, aseguran, será dar una señal. Y podría ser la suba del mínimo no imponible de ganancias la medida para descomprimir. Si el Gobierno lo hace, implicará una especie de aumento de sueldo para los sectores medios a los que se les descuenta mensualmente ese impuesto.
Este año hubo un techo implícito del 26% para los aumentos. Para el 2013 en el Gobierno se ilusionan con que esa vara sea más baja y que no supere el 15% y con un sistema mixto y no generalizado. “Empresarios afines al gobierno proponen un esquema segmentado de aumentos, del 10% por convenio y una parte similar atada a la productividad del trabajador”, indica Perfil.