Según un cálculo de la consultora Abeceb, tomando en cuenta la evolución de la
inflación en los últimos seis años, “para adquirir aquello que hoy se compra por $
100, en 2006 sólo se necesitaban $ 31,50”.
Según publica hoy Clarín, hace dos décadas, cuando se emitieron los primeros
billetes de 100, los argentinos podían comprar 20 kilos de asado o 100 litros
de leche en sachet, por ejemplo. Y con un poco más, hasta un pequeño
electrodoméstico. Por entonces, el salario medio industrial rondaba los $ 500.
Sin embargo, la gran caída del valor del billete se intensificó a partir de enero
de 2006, con la aceleración del ritmo inflacionario. Desde entonces, según el
INDEC la inflación acumulada hasta ahora fue de 64%. Pero las provincias
registraron una suba de precios de 210% en ese lapso.
Así, la estampida de precios obligó al Banco Central a emitir más billetes. Hoy,
aquellos de más alta denominación representan el 54% del dinero circulante,
cuando en 2003, eran el 28% y en épocas de la Convertibilidad, sumaban apenas
el 20%.
Otro dato ilustra la proliferación del rostro de Roca en el dinero. Hasta hace una
década, uno de cada 4 billetes de los que había en los cajeros automáticos era de
$ 100. Hoy tres de cada cuatro corresponden a esa denominación.
Hoy además La Nación informa que, de acuerdo con las consultoras privadas,
octubre cerró con una inflación que oscila entre 1,5 y 1,7%, lo que implica cierta
desaceleración frente a los últimos meses, pero que no alcanzará para revertir la
tendencia de 2012, que terminará con una inflación un par de puntos por encima
del 23/24% de 2011.
"Octubre terminó por debajo del 2%, pero para lo que resta del año esperamos
un pequeño repunte de la inflación anual, que llegaría a 26 o 27%", advirtió
Fausto Spotorno, economista jefe del estudio Orlando J. Ferreres.
Según los economistas la gran cantidad de billetes de $ 100 genera problemas en
los cajeros, falta de cambio, y además una mayor erogación por el hecho de tener
que emitir más cantidad de billetes.
“En algún momento, se van a van a tener que emitir billetes de denominación
más alta para resolver este tema”, advierten.
Hasta ahora, “el Gobierno evitó hacerlo por temor a un aumento de las expectativas inflacionarias”, explican los analistas. Sin embargo, los bienes
cuestan más y se necesitan cada vez más billetes para comprarlos. El otro
problema es que empieza a sentirse la falta de cambio en las menores montos.
En otros países, los respectivos billetes de más alta denominación permiten a los
consumidores acceder a otros bienes y servicios. En Chile, el billete más grande
es el de $ 20 mil, equivalente a US$ 41, con el que se puede comprar un pantalón
(no de marca) o un par de sandalias de verano. En Uruguay, los escasos billetes
de $ 2000 permiten cargar 55 litros de nafta súper o comprar un microondas.